Por Ricardo Gómez Betancourt(*)
Hasta un 10% de las mujeres embarazadas pueden perder peso durante las primeras semanas de su embarazo debido al malestar traducido en nauseas y vómitos asociados a esa etapa temprana del embarazo. La mayor parte de estas madres se sentirá progresivamente mejor y reiniciarán su ingesta normal de alimentos, recuperarán los kilos perdidos y se colocarán dentro de las curvas de aumento normal de peso que les corresponden mes a mes
Debido a los requerimientos propios del embarazo se espera que la mujer gestante aumente de peso de manera que pueda hacer frente a las nuevas necesidades energéticas del embarazo, el crecimiento fetal y placentario y a modo de preparación para la lactancia. Eso es correcto. El peso excedente luego del nacimiento del bebé está dado básicamente por nuevos depósitos de grasa que servirán como reservorio energético para la lactancia, proceso que requiere mucha energía: es por ello que las mujeres que amamantan a sus hijos, entre otras ventajas, adelgazan más rápido.
Tal como lo expongo en mi artículo de obesidad y embarazo (publicado en Mis Niños & Yo y disponible en www.materno-fetal.com) se espera que una mujer embarazada sin sobrepeso aumente entre 10 y 12 kilos en los nueve meses que dura la gestación. Las mujeres muy delgadas deben aumentar hasta 16 y las obesas sólo de siete a 10 kilogramos.
No es recomendable hacer dieta ni bajar de peso durante el embarazo ya que los cambios metabólicos que ocasiona el ayuno alteran el aporte de nutrientes y oxigeno para el bebé en desarrollo y esto se podría traducir en trastornos del crecimiento fetal y pobre desarrollo de los órganos internos: la deprivación durante el periodo de división celular rápida ocasiona un mecanismo compensatorio que puede llevar a un número menor de células en cada órgano, así un bebé deprivado tiene menor tamaño, órganos mas pequeños y livianos y menos efectivos al momento de cumplir con su función (desnutrición in útero).
¿Por qué algunas mujeres
no ganan peso durante el embarazo?
Estas mujeres consumen un número de calorías igual al que gastan. Si no logran aumentar de peso pero tampoco lo pierden, su balance energético neto es cero, es decir que lo que “sale” es igual a lo que “entra”.
¿Por qué una mujer adelgaza durante el embarazo?
En este caso el balance energético es negativo: gasta más de lo que se tiene ahorrado y el cuerpo (así como una cuenta bancaria) se hace famélico. Este es un estado inadecuado durante el embarazo. Desafortunadamente se hace cada vez más frecuente a medida que aumenta la población marginada del mundo con poco acceso a una ingesta calórica adecuada en calidad y cantidad. Aquí es fácil entender por qué se produce la pérdida de peso. Lo difícil es ubicar su causa y más aún, corregirla.
Algunas mujeres pierden peso al principio de su gestación: ¿Algo anda mal?
Hasta un 10% de las mujeres embarazadas pueden perder peso durante las primeras semanas de su embarazo debido al malestar traducido en nauseas y vómitos asociados a esa etapa temprana del embarazo. La mayor parte de estas madres se sentirán progresivamente mejor y reiniciarán su ingesta, recuperarán el peso y se colocarán dentro de las curvas de aumento normal de kilos que les corresponden mes a mes. Esta condición no genera problemas ya que no hay una deprivación alimentaria materna importante ni prolongada y probablemente no antecede al embarazo.
Pérdida permanente
La desnutrición crónica preconcepcional y la pérdida de peso sostenida y prolongada durante el embarazo se asocian con problemas en el crecimiento y la funcionalidad fetales.
La desnutrición en útero es un factor conocido en la promoción de bebés pequeños y de bajo peso plagados de desórdenes intelectuales, inmunológicos, deficiencias óseas, trastornos metabólicos, problemas cutáneos y otros tantos de manifestación inmediata y tardía. La desnutrición materna que antecede al embarazo es la peor condición posible para un bebé en desarrollo: ¿Cómo puede nutrirse un bebé de una madre desnutrida? ¿Qué puede obtener de una madre que no puede satisfacer sus necesidades alimenticias mínimas?
Por qué pierdes peso
a) Causas orgánicas
En este grupo se encuentran todas aquellas enfermedades físicas conocidas y diagnosticables que podrían conducir a la pérdida de peso por diversos mecanismos. Al conocer su origen podemos eliminar el trastorno nutricional corrigiendo la enfermedad inicial, condiciones tratables o al menos controlables en la mayor parte de los casos:
1.- Hipertiroidismo
La función tiroidea excesiva conduce a un gasto energético intenso que de no ser compensado con una ingesta calórica aumentada conlleva irremediablemente a la pérdida de peso. El control tiroideo mejora o corrige la condición nutricional de la embarazada.
2.- Trastornos de mala absorción intestinal
Existen algunas enfermedades, afortunadamente raras, que impiden una buena digestión y absorción de los nutrientes ingeridos en la dieta. El caso más frecuente es la intolerancia a la lactosa (proteína de la leche) que impide a la mujer tomar lácteos en su dieta so pena de sufrir gases, diarrea, dolor y distensión abdominal. Hay casos mucho más severos en los que una gran variedad de alimentos no pueden ser consumidos y cuya sustitución resulta difícil y costosa y la futura madre debe estar sometida a regímenes alimenticios muy especializados.
3.- Cirugías digestivas, intestino corto
y cirugías para reducir peso
Estas condiciones producen trastornos en la absorción de los nutrientes al disminuir o afectar sensiblemente la superficie de absorción disponible en el tracto digestivo.
b) Psicológicas, voluntarias y otras
Este grupo engloba a aquellas mujeres que, sin tener una enfermedad orgánica diagnosticable, tangible o física, presentan algún grado de desnutrición alrededor del periodo gestante ocasionado por desajustes funcionales.
1.- Hiperémesis Gravídica
Esta es una seria condición nutricional que se produce como consecuencia de una excesiva intolerancia alimenticia manifestada por nauseas y vómitos incontrolables desde las primeras semanas del embarazo.
La gestante es incapaz de tolerar cualquier cantidad de alimento sólido o liquido ingerido y casi de manera inmediata se produce un episodio de vómitos. En la mayoría de los casos no se puede determinar una causa orgánica pero encontramos abundantes señales de trastornos psicológicos del tipo estrés emocional severo, depresión, inadaptación al embarazo, problemas de pareja, embarazos no deseados, etc.
El manejo de casos como este se basa en apoyo emocional profesional, nutrición especializada, hospitalización para corrección de complicaciones agudas como la deshidratación, etc. El manejo adecuado de la condición lleva casi invariablemente a una resolución feliz del embarazo.
2.- Trastornos alimenticios
Las conocidas condiciones de anorexia nerviosa y bulimia, cuando permiten un embarazo (la desnutrición limita la fertilidad femenina), se convierten en un grave problema para la alimentación de la madre y el desarrollo de su embarazo. Este impone una nueva carga de ansiedad por la figura y el peso y en ocasiones, si no se controla de manera estricta, la mujer desemboca en un estado de total y voluntaria desnutrición.
3.- Síndromes de inadaptación
La embarazada que se niega su condición o no se logra adaptar a sus necesidades y profundos cambios se convertirá en una mujer ansiosa, estresada o deprimida con tendencia a una alimentación inadecuada, intolerancia alimenticia y riesgo de manifestar algún tipo de trastorno ligado a los alimentos. La pérdida de interés en si misma y en considerar la importancia de su bebé conduce a una gran gama de severas complicaciones materno-fetales.
4.- Vegetarianos estrictos
La decisión personal de vivir bajo una estricta dieta vegetariana sin proteínas ni derivados de origen animal puede ser inadecuada para suplir los requerimientos nutricionales de la mujer embarazada (y lactando).
Al no ser este un ejemplo de dieta balanceada se producen ciertos déficit de manera invariable que deberían ser corregidos mediante el uso de suplementos farmacológicos. La vitamina B12 debe ser añadida en forma de suplemento vitamínico y es posible que también necesite suplementos de hierro y calcio. Las decisiones personales son inobjetables pero cuando se trata de un bebé en desarrollo, que aunque tuyo no es de tu propiedad, debes tratar de ser imparcial a la hora de decidir por él y velar por su salud de la mejor manera posible.
5.- Uso de drogas ilícitas
La cocaína y las anfetaminas son sustancias que inhiben el apetito. Muchas usuarias de estas sustancias no logran aumentar adecuadamente de peso durante su embarazo, se exponen a complicaciones y afectan severamente a su bebé de manera francamente egoísta e irresponsable.
c) Sociales y económicas
Este grupo engloba a un número cada vez mayor de mujeres y adolescentes desnutridas embarazadas que viven en condiciones socio-económicas paupérrimas, en marginalidad, pobreza, mendicidad e indigencia. Las causas son múltiples pero llama la atención la ineficacia de las políticas materno-fetales del Estado, la demagogia, la corrupción, la falta de planes sociales adecuados, madres solteras, desempleo, falta de educación, conflictos políticos y bélicos, entre otros.
Este es el grupo más complejo, triste y numeroso involucrado en la desnutrición durante el embarazo. Tomaría décadas corregirlo. Para muchas mujeres la ayuda llegó tarde o nunca llegó y, peor aún, para muchas las condiciones sólo empeoraron.
(*)Dr. Ricardo Gómez Betancourt
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