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¿Qué es lo que pasa que ahora que estás embarazada todo lo que comes te cae mal? No puedes disfrutar de muchos alimentos porque después de consumirlos te invade la acidez, te llenas de gases y, lo que es peor, te has convertido en una persona estreñida por lo que ir al baño se te ha convertido en un verdadero suplicio: “¿Por qué me sucede esto?” te preguntas…
Tu cuerpo empezará a dar mucho de sí desde que la fecundación se considere como un hecho: este esfuerzo que hace tu organismo por adaptarse a la nueva situación, tiene sus consecuencias especialmente en el sistema gastrointestinal el cual, desde el principio de tus nueve meses de gestación, comienza a dar señales de incomodidad a través de molestos malestares como nauseas y vómitos que afectan a un alto porcentaje de gestantes. En la medida en que pasan los meses y crece la producción de progesterona en el organismo, todo tu sistema gastrointestinal sufre más y más.
Te llenas de gases
El embarazo hace que tu digestión se torne lenta y esto tiene como consecuencia que el paso de la comida por el sistema gastrointestinal sea lerdo por lo que los alimentos tienen más tiempo de fermentar y, por ende, generan gases molestos e incluso dolorosos.
¿Qué puedes hacer para contrarrestarlos?
Lo mejor es ingerir comidas pequeñas con frecuencia en vez de platos grandes tres veces al día. Puedes también aumentar tu consumo de fibra y rechazar comidas que producen gases como granos, repollo, y/o cebolla.
No estás digiriendo correctamente los alimentos
Es lógico pensar que si tu estómago funciona más lentamente, la digestión te tomará mucho más tiempo. La sensación permanente que experimentarás de que tu estómago está saturado de comida –como si te hubieras excedido– será difícil de quitar.
¿Cómo puedes hacer para que tu estómago digiera mejor?
Divide tu alimentación diaria en seis comidas pequeñas en vez de tres grandes y evita los alimentos fritos y grasosos porque toman más tiempo para ser digeridos.
Acidez permanente
La sensación que experimentas de calor intenso entre el pecho y el estómago –como si estuvieras quemada por dentro– es causada por la relajación del esfínter, una especie de válvula que se ubica entre el estómago y el esófago. La consecuencia de este mal funcionamiento orgánico es que los ácidos gástricos se devuelven e irritan al esófago.
La acidez se presenta usualmente después de las comidas o al acostarte y puede ser especialmente severa en los últimos meses del embarazo, cuando la digestión es aún más lenta.
¿Es posible evitar la acidez?
Si. Procura no comer en las cuatro horas que preceden al momento de irte a dormir en las noches y no te acuestes a reposar después de las comidas. No consumas café, chocolate o refrescos porque contienen cafeína.
Algunos especialistas opinan que tanto las frutas cítricas como los platos picantes y grasosos contribuyen a aumentar la acidez por lo que es mejor evitarlos.
Si te gusta masticar chicle después de las comidas incrementarás la producción de saliva y estarás ayudando a reducir las posibilidades de que te ataque la acidez.
Si aún siguiendo estos consejos tu problema de acidez continúa siendo insoportable, tu médico puede recomendarte algún antiácido.
El estreñimiento ataca
La indigestión lenta genera estreñimiento y es probable que te cueste mucho evacuar diariamente.
¿Qué puedes hacer al respecto?
El ejercicio es el mejor aliado de tu organismo durante el embarazo. Por supuesto estamos hablando de ejercicios recomendados por el médico.
Mantenerte activa –es buena idea por ejemplo que salgas a caminar todos los días a paso rápido–, consumir fibra y tomarte los consabidos ocho vasos de agua diarios que todos los nutricionistas recomiendan, son excelentes medidas para evitar el estreñimiento.
Si estos recursos no te funcionan, consulta con tu médico. No tomes laxantes –o cualquier otro medicamento– sin que él te lo haya ordenado.
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