El diario menú de la embarazada
 
 
 
Uno de los primeros pensamientos que cruza por la mente de una mujer ante la noticia de su embarazo es cuántos kilos aumentará, mientras otras se relajan y se dejan llevar por sus deseos sin pensar que el exceso de kilos de más puede atentar contra su salud y la del bebé. Lo mejor es tratar de llevar una dieta sana y balanceada que aporte los nutrientes suficientes que demandan los organismos de mamá y bebé. No es tan complicado, sólo es cuestión de seguir ciertas pautas

Sin duda el embarazo implica un gasto energético considerable de por lo menos 75 mil a 80 mil calorías en todo el proceso. Esto supone un incremento en la dieta diaria de más de 150 calorías en el primer trimestre y de unas 300 en el segundo y tercero.
Si bien el menú de una mujer encinta debe ser un poco más “abultado” que el habitual, esto no quiere decir (aunque aún en estos tiempos de tanta información algunas mujeres lo piensen) comer el doble ni tampoco seguir dietas demasiado restrictivas o de una energía inferior a la que se necesita ya que esto podría degenerar en problemas inherentes al feto.
Te preguntarás entonces cómo debe ser tu menú diario. Procedemos a contestarte que si sigues estos sencillos consejos, tu embarazo marchará sobre ruedas, sin mayores problemas desde el punto de vista nutricional:

a) No deben pasar muchas horas entre una comida y otra. Tu desayuno debe ser completo ya que –en tu estado– hay cierta tendencia a que los niveles de glucosa en la sangre sean más bajos de lo habitual en ayunas.

b) Controla tu aumento de peso. Si subes demasiado a tu juicio, será tu médico –y no tú– el que dicte las pautas a seguir. Jamás optes por hacer dietas drásticas ni regímenes desequilibrados y menos aún pienses que porque estás embarazada puedes atiborrarte de cuantos alimentos se te crucen enfrente pues ¡ya habrá tiempo para adelgazar después de dar a luz!

c) Aunque tengas sobrepeso –e incluso te veas como una mujer obesa– debes seguir una dieta equilibrada con un aporte energético mínimo de 1700 calorías diarias.

d) La cocción de tus comidas debe seguir normas culinarias sencillas e incluir condimentos suaves. Al servirte hazlo en cantidades moderadas.

e) La cocción sencilla favorecerá a tu sistema digestivo. Evita platos pesados y alimentos sofritos o comidas muy elaboradas. Son poco nutritivos y le dan más trabajo a tu organismo a la hora de procesarlos, por lo que puedes sentirte mal, con pesadez y cansada.

f) Puedes comer poco pero varias veces al día incluyendo meriendas. Es mejor esto a que hagas grandes comilonas.

g) Con el anterior consejo no te estamos diciendo que picotees constantemente. Para que estés clara es bueno que sepas que un “antojito” –como la empanada, el pastelito o un helado cremoso– puede aportarte 300 o 400 calorías de una vez, sin hablar de cantidades enormes de azúcar y grasas saturadas.

h) Mientras sigas tu proceso de gestación mantén minuciosamente aseada tu boca. Los cambios metabólicos que vive tu organismo podrían acelerar la aparición de caries o infecciones como la gingivitis.

i) Evita la vida sedentaria: ¡Muévete! Puedes hacer ejercicios de baja demanda física como natación o caminatas diarias.

j) No tomes ningún tipo de fármaco sin consultar previamente al especialista. Los suplementos vitamínicos sólo deben ser incluidos en tu diario devenir si son prescritos. Evita a toda costa la automedicación, aunque se trate de vitaminas o complementos dietéticos que creas inofensivos.

k) Si apenas estás planificando tu embarazo podrás controlar tu estado nutricional adecuadamente. Así te será más fácil llevar una dieta idónea durante los nueve meses siguientes.

 

 

 

Desarrollado por: www.meiler.com