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Los requerimientos de proteínas durante el embarazo se incrementan en un promedio de 12%. La acumulación total de proteínas en el embarazo es de 925 gramos, equivalente a 0,95 g/kg/día. Estos cambios del metabolismo proteico están dados por una acelerada síntesis proteica, necesaria para la expansión del volumen sanguíneo materno, el crecimiento de las mamas, del útero y, muy especialmente, el incremento de los tejidos fetales y placentario
Una alimentación adecuada durante el embarazo y lactancia, con suficiente aporte calórico y de nutrientes –proteínas, carbohidratos, lípidos–, aminoácidos esenciales, agua, vitaminas y minerales, desempeña un rol fundamental en el bienestar de la embarazada y el recién nacido. Por esta razón es importante la evaluación del estado nutricional, uno de los diagnósticos inmediatos que deben surgir de la historia clínica prenatal y el examen físico de la paciente.
El estado nutricional puede estar comprometido por diferentes causas:
• Edad materna precoz, menor de 16 años
• Multiparidad
• Enfermedades maternas preexistentes: hipertensión, diabetes, anemias, enfermedades tiroideas, etc.
• Hábitos tóxicos: tabaquismo, consumo de alcohol o drogas
• Bajo peso inicial
• Dietas inadecuadas
• Obesidad
• Alteraciones psicológicas: Anorexia – Bulimia.
• Malnutrición maternal
El embarazo es una etapa anabólica (fase del metabolismo en la que se produce la síntesis de las materias constitutivas de una sustancia constitutiva de las células, llamada protoplasma) por excelencia. Por lo tanto es lógico que el peso se incremente, junto a las necesidades nutricionales, energéticas, proteicas, vitamínicas y minerales. En el primer trimestre las demandas energéticas son mínimas pero aumentan considerablemente en el segundo y tercer trimestres.
¿Cuáles son las indispensables?
En lo que se refiere a las proteínas, los requerimientos durante el embarazo se incrementan en un promedio de 12%. La acumulación total de proteínas en el embarazo es de 925 gramos, equivalente a 0,95 g/kg/día. Estos cambios del metabolismo proteico están dados por una acelerada síntesis proteica, necesaria para la expansión del volumen sanguíneo materno, el crecimiento de las mamas, del útero y, muy especialmente, el incremento de los tejidos fetales y placentario.
El aumento de la ingesta de alimentos proteicos debe considerarse cuantitativa y cualitativamente. La concentración de aminoácidos esenciales en la proteína de origen animal es considerada óptima, mientras que en la de origen vegetal la concentración es de un 50% a 65% de lo ideal. Estos conceptos son especialmente importantes en las recomendaciones nutricionales dado el alto costo económico de los nutrientes proteicos.
Distribución de proteínas en la segunda mitad del embarazo:
• 50% para el feto
• 10% placenta
• 15% sangre y líquido amniótico
• 25% tejido mamario y uterino
La mitad del total de proteínas deberá ser cubierta por aquellas de origen animal, compuestas por 20 aminoácidos. Sus funciones son:
a) La formación, reparación y mantenimiento de tejidos
b) Regular el correcto funcionamiento celular
c) Son de alto poder biológico: su consumo diario es indispensable para adquirir aminoácidos que forman parte de la hemoglobina, necesaria para el transporte de oxígeno a nivel de la estructura celular, formación de enzimas, fabricación de anticuerpos, etc.
Tras la huella de las proteínas
En carnes, pescados, lácteos –leche, queso, yogurt–, pollo, pavo, conejo y ciertas combinaciones de granos con cereales. Lo importante es seleccionar carnes magras, bajas en grasas, y prepararlas sin mucho aceite o grasas animales, para evitar la sobrecarga de calorías a partir de las grasas.
Es importante que incluyas alguno de estos alimentos en tu dieta diaria para garantizar el adecuado desarrollo de tu bebé por nacer.
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