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Los aromas de alimentos que consumes a diario, mientras transcurre tu embarazo, se mezclan en el líquido amniótico y son percibidos por el bebé en gestación. Una reciente investigación asegura que, a través de su nariz, tu pequeñín no nacido aprenderá a disfrutar de alimentos sanos como verduras y frutas gracias a su experiencia “olfativa” prenatal.
Una vez que han pasado dos meses y una semana después de su concepción, en el feto comienzan a desarrollarse receptores de sabor que no serán idóneos para ejercer labores “degustativas” hasta que se conecten con el cerebro.
Sentir sabores es una labor complicada que involucra órganos como boca, nariz y cerebro. Sin embargo, es la nariz donde se inicia todo o ¿has olvidado que cuando tienes gripe y tu nariz está congestionada, por más que ingieras alimentos deliciosos no logras percibir su sabor? Sólo la nariz te permite determinar si un alimento está sabroso o no, si es salado, dulce, ácido o amargo.
La nariz del feto comienza a debutar
Las fosas nasales del feto se destapan justo cuando arriba a las 20 semanas de gestación. Es entonces cuando puede oler el líquido amniótico que lo rodea y es justo allí donde puede percibir aromas que desprenden los alimentos consumidos por mamá.
Pruebas realizadas a recién nacidos en una clínica francesa concluyen que un pequeñín de tres días de nacido puede identificar el líquido amniótico de su madre. Las pruebas consistieron en acercar a la nariz de varios neonatos toallitas de algodón impregnadas en el líquido amniótico de su madre u otras igualmente bañadas en líquido amniótico de otra mujer. Las reacciones de los bebés indicaron preferencia marcada por el aroma materno.
Líquido amniótico impregnado de olores
Interesados por el olor que despide el líquido amniótico científicos franceses extrajeron pequeñas cantidades a un grupo de mujeres embarazadas a las cuales después se les ofrecieron cápsulas de ajo y una hora más tarde se les practicó una amniocentesis.
Los investigadores pudieron comprobar que el líquido amniótico estaba impregnado de un fuerte olor al condimento.
Los estudios mencionados permiten concluir que es de gran beneficio para el feto el hecho de que su madre siga buenos y variados hábitos alimenticios durante el embarazo. Si ella consume diariamente frutas y verduras, su bebé estará dispuesto a aceptar esos sabores una vez llegado el momento de combinar su dieta láctea con este tipo de alimentos.
Mejores aún son los resultados si mamá sigue esta práctica rutina alimenticia mientras lo amamanta.
Si estás embarazada no puedes pensar sólo en ti al momento de elegir los alimentos de tu dieta diaria. Recuerda que ahora es el momento de “diseñar” buenos hábitos nutricionales para tu bebé que está por nacer.
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