Tu vida necesita condimento… ¡pero no tanto!
 
 
 
Por Ángel Gabet (*)
El uso de condimentos a base de plantas, hierbas o minerales como la sal durante el embarazo, no representa riesgo para la salud, ni de la madre ni del bebé. La cuestión es consumirlos moderación. Los condimentos se deben utilizar en pequeñas cantidades, evitando los aceites de hierbas los cuales son más concentrados en ciertas substancias químicas. No los uses si tienes problemas gastrointestinales y sobre todo recuerda que la base de la salud antes, durante y después del embarazo es el equilibrio entre lo que comemos, pensamos y hacemos.

Del latín condimentum, de condire, condimento es el nombre dado a ciertos aromatizantes de origen vegetal que son usados para o sazonar los alimentos.
Debido a sus propiedades aromatizantes es posible que con su uso alimentos insípidos o desagradables, aunque muchas veces nutritivos, pasen a ser gustosos y sabrosos sin perder sus propiedades nutritivas. Muchos de ellos deben tomarse con precaución ya que pueden resultar tóxicos en concentraciones elevadas y otros presentan compuestos incapaces de ser absorbidos por el organismo siendo eliminados directamente. Algunos son destruidos por las propias enzimas digestivas.
Se les pueden clasificar en dos grupos: los que modifican tanto el sabor como el aspecto de los alimentos –entre los que estarían azafrán, canela, tomillo y romero– y los que excitan el paladar como pimienta, pimentón, nuez moscada y diversas variedades de chiles.
La cantidad de platos que se pueden cocinar con unos y otros, tanto solos como mezclados, es muy elevada. Esto hace que diversas comidas de muchas culturas adquieran un toque característico.

Sal y embarazo
La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre y su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en diversas fases. Está compuesta por dos minerales, sodio y cloro, ambos con importantes funciones en la regulación de procesos orgánicos.
El sodio regula el equilibrio del agua en el organismo la cual constituye 90% del peso total del feto y oscila entre 50% y 60% del peso de la mujer embarazada. Es un elemento tan fundamental que el organismo tiene diseñados sistemas específicos para controlar sus niveles orgánicos y que éstos se mantengan en unos términos saludables.
El metabolismo del sodio se ve alterado durante la gestación lo que conduce a la aparición de edemas, es decir, tiene lugar una retención de líquidos leve que se da principalmente en las extremidades inferiores a medida que avanza el embarazo y se acentúa más durante el tercer trimestre. En la mayoría de los casos, la retención de líquidos en las piernas durante el embarazo no está relacionada con problemas de salud y no tiene relación con el sodio, sino que se debe en parte a la presión del útero en crecimiento sobre las venas que retornan el líquido desde las piernas.
En el pasado era común la restricción de la sal para las embarazadas con retención de líquidos. Sin embargo, cuando esta retención es moderada se percibe como una consecuencia normal del embarazo y no se trata con dietas bajas en sodio. De hecho, hay estudios que hablan de la hiponatremia neonatal o niveles bajos de sodio en sangre, que se ha observado en recién nacidos de mujeres que restringen indebidamente el consumo de sal durante el embarazo.
Por tanto, si bien la moderación en el consumo de sal y otros alimentos ricos en sodio es una recomendación apropiada para todas las etapas de la vida, la restricción radical no es conveniente durante el embarazo, salvo indicación médica expresa.

Glutamato Monosódico
Es la sal sódica del aminoácido conocido como ácido glutámico (o glutamato) presente de forma natural en alimentos como tomates, hongos, verduras e incluso la leche materna.
El glutamato monosódico no mejora el gusto de los alimentos ni se utiliza para conservar o estimular su aspecto. La única razón por la que se utiliza este condimento es para incrementar el sabor de la comida y acortar el tiempo de preparación. Investigaciones recientes muestran que el glutamato monosódico estimula receptores específicos de la lengua produciendo un gusto esencial que se conoce con el nombre de umami. Este término procede del japonés y significa gusto sabroso (el adjetivo de umami es umai y quiere decir delicioso en japonés). El Glutamato monosódico es muy utilizado en las cocinas china y japonesa.
No se ha demostrado científicamente que el glutamato provoque efectos nocivos para la salud, aunque las personas sensibles pueden manifestar hipersensibilidad con síntomas como dolor de cabeza, enrojecimiento facial, hormigueo, debilidad y dolor estomacal. La sugerencia es consumirlo en pequeñas dosis o evitar su ingesta consumo durante el embarazo, sobre todo si padeces de dolores de cabeza. De igual manera debes evitar alimentos conservados como salchichas y carnes envasadas por su gran contenido de nitritos y nitratos.

Condimentos que causan molestias digestivas
En línea general, los condimentos naturales procedentes de hierbas y especias no representan problema alguno durante el embarazo, aunque en ocasiones pudieran incidir sobre las molestias digestivas comunes durante este proceso.
Con frecuencia la gestación se asocia a problemas digestivos, debido a los cambios que se producen en el organismo femenino: menor motilidad gastrointestinal asociada a estreñimiento y exceso de gases y/o relajación del cardias -esfínter que comunica el esófago con el estómago- que favorece el reflujo de ácidos de estómago a esófago. Por ello es necesario que vigiles tu alimentación, las cocciones que consumes deben ser sencillas, las cantidades moderadas y los condimentos suaves. Evita guisos pesados y sofritos y en general los platos muy elaborados que suelen dar más trabajo al sistema digestivo y agravar el malestar.
En caso de que tengas nauseas y/o vómitos te aconsejo tomar una infusión de jengibre que ayuda a controlar estas desagradables manifestaciones de los primeros meses de embarazo. Prepáralo cortando pequeños pedazos de raíz, llévalos a agua caliente y cuela. No abuses de otros condimentos, saborizantes y hierbas durante tu embarazo, ya que los efectos de los ingredientes activos sobre el embrión o feto no han sido evaluados con exactitud.

¿Qué hay de otros condimentos?
• Ajo

Es una hortaliza cuyo bulbo se emplea comúnmente en la cocina mediterránea. Su sabor es fuerte y ligeramente picante. En la actualidad tiene una amplia utilización farmacológica por su eficacia como antibiótico –combatiendo numerosos hongos, bacterias y virus– y en el control de enfermedades cardíacas, ya que reduce el bloqueo de las arterias, baja la presión arterial y el colesterol. Su uso en altas dosis, ya sea crudo o en extractos, no es recomendable en el embarazo por sus propiedades fluidificantes que pueden impedir los procesos de coagulación.
Se puede utilizar para dar sabor a las comidas en cantidad razonable sin ningún problema.

• Orégano
Es aromático y de sabor ligeramente amargo. Aquel de buena calidad puede llegar a entumecer la lengua. Sin embargo las variedades que han sido adaptadas a climas fríos poseen un sabor menos intenso. Es ingrediente imprescindible de la cocina italiana para condimentar salsas de tomate, verduras fritas, carne a la brasa y, por supuesto, pizza.
El aceite de orégano no debe usarse durante el embarazo porque puede actuar como estimulante uterino y provocar un aborto. Al igual que el ajo y otros condimentos, si se utiliza con moderación, no provoca riesgos asociados al embarazo.

• Perejil
La infusión de perejil se puede usar como diurético. Se puede utilizar la planta fresca durante el embarazo pero es mejor que no consumas aceite de perejil por su contenido de apiol y sus efectos abortivos.

• Hinojo
Se utiliza comúnmente en la cocina típica de Andalucía (sur de España) en la confección de encurtidos, aliños y salsas. Aporta a los platos un típico aroma parecido al mentolado. Puedes consumir la planta sin problemas pero el aceite de hinojo es rico en apiol, así que ¡evítalo!

• Azafrán
Se caracteriza por su sabor amargo y aroma fuerte provenientes de sus componentes químicos picrocrocin y safranal. Contiene un tinte de tipo carotenoide llamado crocin, que da a la comida un color amarillo dorado. Algunos tratados de herbolaria recomiendan no tomarlo en dosis elevadas durante el embarazo ya que puede causar contracciones uterinas.

• Pimienta Roja
Polvo resultante de la molienda de los frutos de una o varias especies de Capsicum (chile o ají), previamente secados. El picor que produce la pimienta de Cayena se debe a varios alcaloides, capsaicina y otros compuestos similares, que estimulan los receptores de calor y dolor de la epidermis, provocando irrigación sanguínea intensa. La capsaicina es un agente antibiótico y cardiotónico bastante efectivo. Aunque las dosis contenidas en la pimienta de Cayena no son riesgosas, la capsaicina provoca irritación, inflamación y lesiones por quemadura si se consume en exceso. Si padeces de problemas digestivos durante el embarazo, no la consumas.

• Pimienta negra
Se usa en embutidos y como mezcla para salmuera o en distintos guisos y platos salados. Obtiene su sabor picante del compuesto piperina, presente en la cáscara y semilla de la fruta. Es picante y su uso durante el embarazo no es aconsejado en caso de que haya problemas digestivos.


PhD. Nutrición Clínica. Gerontología.
gabet.angel@videotron.ca
(*) Angel R. Gabet.,
PhD. Nutrición Clínica. Gerontología.
e-mail:e-mail: gabet.angel@videotron.ca


 

 

 

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