Alimentos “light” para la embarazada
 
 
 
Por Ángel Gabet(*)

Light, ligero, bajo en calorías, dietético… Muy menudo cuando vamos a hacer las compras de alimentos nos topamos con productos cuya etiqueta dice palabras como estas. Pero realmente ¿qué significa que un producto alimenticio sea catalogado como “LIGHT”? ¿Pesa menos? ¿Cuesta menos? ¿Ayuda a bajar de peso?

Un producto alimenticio catalogado como “light” debe cumplir el requisito de poseer como mínimo un valor energético inferior al 30% comparado con el mismo producto de referencia, el cual contiene las calorías aportadas normalmente por el(los) alimento(s) que lo conforman. Es decir, si un trozo de pan de 100 gr contiene 100 calorías, la misma cantidad de pan light debe aportar menos de 70 calorías. Eso quiere decir que light es un producto que aporta menos de la mitad de las calorías que normalmente tiene ese producto o alimento.

¿Cómo se extraen las calorías a ese alimento “light”?
La reducción en el aporte de calorías de estos productos se realiza disminuyendo la cantidad de carbohidratos (azúcares) o sustituyéndolos por edulcorantes tipo sorbitol, manitol, xilitol o no calóricos como sacarina, ciclamatos, etc., bien disminuyendo el aporte de grasas o empleando sustitutivos de las mismas.
Entre los productos alimenticios light que encontramos hoy día en el mercado destacan leche y derivados lácteos, embutidos, patés, mayonesa, margarina, cacao en polvo, bebidas carbonatadas, mermeladas, caramelos, papas fritas, pasapalos o snacks, etc.
Los alimentos light no necesariamente nos ayudan a bajar de peso. El hecho de que aparezcan en los envases la palabra light, "sin azúcar añadido", "bajo en grasas" o similares, no significa que no tengan calorías, carbohidratos o grasas.
Muchas veces caemos en el error de pensar que un alimento light no engorda y por consiguiente lo consumimos en cantidades exageradas, aumentando la ingesta calórica e incrementando nuestra reserva de grasas. Es decir, una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene más o menos 100 calorías y 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa.
Si piensas que por ser un producto light puedes tomar el doble o más de ésto, al final estarás consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa convencional. El resultado es que aumentas de peso.

¿Son aptos los alimentos “light” para una mujer embarazada?
El embarazo no es el momento ideal para comenzar un régimen destinado a bajar de peso, ni para empezar a consumir alimentos light, bajos en calorías pero altos en ciertos productos químicos. Si ya consumes algún alimento de este tipo, no existe razón para dejar de hacerlo durante el embarazo, aunque debes tener en cuenta que esta es una etapa en la que han de cubrirse las exigencias nutritivas tanto tuyas como del bebé, por lo que no existe ningún motivo para consumir este tipo de productos.
Además recuerda que con el producto light, quizás estás consumiendo sorbitol, manitol, xilitol, sacarina, ciclamato u otras sustancias, cuyos efectos no están esta totalmente estudiados en el embarazo.
Durante la gestación es recomendable un aumento de peso de 7 a 11 kilos. Si tu alimentación es sana y equilibrada y limitas los alimentos excesivamente ricos en calorías –dulces, grasas, y panes– no deberías consumir alimentos light.
De cualquier forma, si dentro de los hábitos alimenticios de la mujer embarazada, se incluye el consumo esporádico de algún tipo de alimento bajo en calorías, realmente no existen motivos por los que éste hábito tenga que desaparecer durante la gestación. Lo importante es que no los consumas en grandes cantidades.

Los excesos resultan riesgosos
El empleo indiscriminado de estos u otros productos alimenticios, modificados industrialmente, puede alterar la salud. Necesitamos grasas, proteínas y azúcares para nuestro correcto funcionamiento, más aún durante el embarazo. Si sustituyes alimentos convencionales por sus versiones light, podrìas presentar carencia de nutrientes esenciales.
La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales (linoléico y linolénico) y de vitaminas solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia. Sucede lo mismo si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales, legumbres, verduras y frutas: estamos reduciendo nuestro aporte de energía y posiblemente de vitaminas solubles en agua (complejo B y vitamina C).
La situación se agrava si a ello se suma el empleo de productos "sin azúcar", sobre todo en el embarazo, cuando la mujer y su bebé requieren de una sana y equilibrada alimentación, tanto en calidad como en cantidad: es más, si limitamos al extremo las calorías, proteínas, carbohidratos y grasas, generamos una situación de “auto canibalismo" en la que consumimos nuestras propias reservas corporales, con efectos perjudiciales para la salud.

Es importante leer el etiquetado nutricional de los productos que vas a consumir, aprender un poco en relación a lo que estás comiendo diariamente, preguntarte qué le estás ofreciendo a tu familia, y consultar con un especialista en Dietética y Nutrición si tienes alguna duda.

(*) Angel Gabet,Ph.D Nutrición Clínica
e-mail:agabet@sympatico.ca

 

 

 

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