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La desnutrición infantil no es problema exclusivo de familias de escasos recursos. Se trata de una afección que puedes tener en casa. Debes estar alerta ante ciertas señales que podría presentar tu pequeño, especialmente si es muy, muy delgado.
La desnutrición surge como consecuencia de un desbalance entre el aporte de nutrientes al organismo y su utilización. Nuestras células requieren de ciertos y determinados componentes para funcionar, producir energía, generar tejidos, elaborar hormonas y fabricar numerosas sustancias necesarias para cada una de ellas. Si no les suministramos los nutrientes necesarios, comprometeremos las reservas del organismo y, a larga data, generaremos una condición denominada desnutrición, la cual puede llegar a comprometer funciones vitales del cuerpo y la mente de una persona.
La desnutrición infantil se asocia a un retardo en el crecimiento –en primer lugar el peso y seguidamente la talla– siendo la repercusión en esta última reversible sin gran dificultad, si se logra una intervención nutricional oportuna. En caso contrario, la recuperación de la talla será lenta y, en algunos casos, irrecuperable.
Un deterioro nutricional importante merma las reservas de músculo y grasas y compromete el sistema inmune. Por esta razón observamos niños desnutridos con problemas en la piel, parasitosis, gripes a repetición, etc.
En un sentido amplio, la desnutrición infantil se puede dividir en:
a) Calórico Protéica
Se produce por déficit crónico de calorías motivado por la carencia de carbohidratos, grasas y/o proteínas. Las calorías ingeridas son inferiores a las que demanda el organismo para su normal funcionamiento.
Este tipo de desnutrición compromete la velocidad de crecimiento, disminuye las reservas musculares y de tejido adiposo. La inmunidad presenta bajas sensibles y las infecciones hacen su aparición. La característica más notable de un niño desnutrido es que tiene la apariencia de un anciano con piel marchita y arrugada. A este tipo de desnutrición se le llama “marasmo”.
b) Protéica
La desnutrición de predominio protéico se produce en corto plazo (semanas), frente a situaciones como estas:
• Dieta carente de proteínas, pobre en grasas y calorías, y compuesta casi exclusivamente de hidratos de carbono (pasta, arroz, pan, harinas en general).
• Mala absorción intestinal por diarrea prolongada o enfermedad celíaca.
• Infección severa.
• Enfermo crítico con reacción inflamatoria sistémica.
Una característica importante de este tipo de desnutrición es la alteración de la albúmina –proteína que circula en la sangre– lo que trae como consecuencia retención de líquido, dando un aspecto de niño “hinchado”. Este tipo de desnutrición es denominada “Kwashiorkor”.
Un niño en estas condiciones puede desarrollar fácilmente una falla general orgánica, trastornos de la coagulación, función hepática, etc.
Riesgos que corre un niño desnutrido
Un aspecto importante a tener en consideración es la influencia de la desnutrición sobre el cerebro del niño, pues pueden producirse alteraciones importantes en las neuronas. Cuando hay desnutrición infantil no sólo se detiene el crecimiento cerebral, sino que además hay atrofia cerebral.
Hambre oculta
Hablemos del caso de la desnutrición oculta o bien llamada “hambre oculta”: tanto la OMS –Organización Mundial de la Salud– como UNICEF han definido al conjunto de carencias específicas de micronutrientes, que se caracterizan por ser altamente prevalentes, como desnutrición o hambre oculta. Estas carencias son de alto impacto en la salud y requieren de cierta instrumentación para su diagnóstico.
La más importantes y reconocidas son las deficiencias de hierro, yodo y vitamina A. Podrían considerarse también otros micronutrientes importantes para el desarrollo infantil, como el zinc, algunas vitaminas del complejo B, tal como la riboflavina y el ácido fólico, y probablemente los ácidos grasos esenciales.
La industrialización, y con ella a incorporación de alimentos ricos en grasas o azúcares sencillos, puede aportar calorías, grasas y proteínas, a veces hasta en exceso, pero ¿las vitaminas, minerales, fitoquímicos y otros nutrientes contenidos en los alimentos vivos, no procesados, y que son esenciales para las células, donde se consiguen?
Cabello o uñas quebradizas, sin brillo, piel reseca, déficit de atención, decaimiento, desgano, visión borrosa, dolor de cabeza, nerviosismo y calambres entre otros, pueden ser ocasionados por una deficiencia de micronutrientes.
Ofrece a tu hijo una alimentación balanceada, que incluya proteínas, carbohidratos no refinados –si es posible con fibra– grasas esenciales, vegetales variados, frutas y verduras, y en algunos casos quizás sea necesaria la ingesta de suplementos con vitaminas y minerales formuladas para niños. Si el caso de tu pequeño es preocupante no pierdas tiempo y consulta un especialista.
¡No lo mediques en casa!
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