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La mayoría de los niños, en algún momento, crean en su imaginación amigos que les acompañan en sus juegos y son los mejores cómplices de sus travesuras. Esta situación es normal y generalmente no tiene mayores consecuencias
Son muchos los niños que tienen amigos imaginarios con los que aprenden, mediante juegos, a entender su realidad y a relacionarse con su entorno.
El “amigo” generalmente tiene un nombre y el niño lo hace “real” con su imaginación, le da vida propia y hasta asegura que lo acompaña, que está ahí a su lado.
No, tu hijo no se está volviendo loco, ni tiene alucinaciones. Simplemente se trata de un “arma” cargada de imaginación e ingenio aplicada a la compresión de un mundo lleno de novedades. De la mano de su amigo inventado el niño sale de su mundo interior para abrirse paso a la socialización y comprensión de un entorno enorme y fascinante, difícil de manejar para una persona de pocos años y experiencia.
Todo es posible
La imaginación de un niño es capaz de transformar su cuarto en un castillo, dar vida a cualquier muñeco y crear seres imaginarios que sólo él puede ver. Estos “ejercicios mentales” son señal de que el pensamiento infantil se hace cada vez más complejo y son muy frecuentes a la edad de tres o cuatro años, aunque pueden extenderse hasta los seis o siete.
La generalidad de las veces los hijos únicos o aquellos con un alto grado de inteligencia son los que suelen adoptar compañeros imaginarios, con los que pueden practicar y desarrollar habilidades sociales.
No es una situación atípica ni hace falta que te preocupes si esto está sucediendo en casa: paulatinamente los compañeros imaginarios desaparecerán para dar paso a los reales. La amistad ficticia afecta al 50% de los niños entre tres y 10 años.
En busca de seguridad
¿Por qué el niño crea amigos imaginarios? Los especialistas en comportamiento infantil aseguran que la creación de un ser ficticio se origina en la necesidad del niño de apoyo y seguridad para afrontar un mundo que le resulta incierto. Este nuevo amigo es capaz de decirle al mundo cuáles son los sentimientos o el estado anímico que el niño no se atreve a expresar, especialmente si son negativos como rabia, odio, mentira, envidia o egoísmo.
Tu actitud ante los amigos invisibles del niño debe ser de respeto: si invades su intimidad con preguntas constantes el niño simplemente los esconderá y sólo se relacionará con ellos cuando esté solo.
¿El amigo imaginario puede convertirse en un problema?
Un amigo imaginario ayuda a tu hijo a encontrar su propia identidad y descubrir el mundo por sí mismo, pero puede suceder que el pequeño se refugie en sus fantasías y evite el contacto con elementos y seres reales, como sus compañeros de colegio o familiares.
No hay problema en que el niño disfrute de una relación imaginaria, siempre y cuando se relacione normalmente con la gente que le rodea, tanto en casa como en el colegio o el vecindario.
Si el niño se siente discriminado o falto de afecto y cariño, el vínculo que le une con la fantasía se hará más fuerte. Soñará con ese amigo comprensivo con el que disfrutará de juegos y aventuras. Ese amigo generalmente es quien él desea ser.
La fantasía y la imaginación son un sano síntoma de actividad mental y de desarrollo infantiles, pero cuando éstas se convierten en la única realidad de un niño mientras, por otro lado, rechaza el contacto con sus contemporáneos, puede haber problemas.
En tal caso, lo mejor es propiciar encuentros del niño con otros pequeños de su edad, llevarlo al parque, hacer reuniones infantiles en casa o proponerle al pequeño una actividad extra clases, donde pueda conocer a otros contemporáneos con sus mismos intereses.
Cómo actuar frente a su amigo imaginario
• No te preocupes si tu niño coloca un lugar adicional en la mesa para un amigo imaginario o comparte una conversación aparente con otra persona “metida” en su oso de peluche.
• Según investigadores de las universidades de Washington y Oregon, el 66% de los niños tienen amigos imaginarios.
• Los compañeros invisibles cumplen una importante función en el desarrollo del niño: crearlos y tenerlos se traduce en una comprensión social avanzada que lleva a que él entienda las perspectivas de otra persona. Es como un ensayo general para la vida real, porque se interactúa con todo tipo de personajes y se maneja la solución de conflictos.
• Participar en juegos imaginarios es la manera en que un niño absorbe el grande y complicado mundo exterior y lo convierte en algo que puede manejar. Es una experiencia importante que le da sensación de poder y es, además, una fuente de diversión.
• El niño con amigos imaginarios es menos tímido que otros y más sociable porque utiliza sus compañeros ficticios para lidiar con varios asuntos o problemas como una respuesta de adaptación positiva a su vida real.
• Es poco frecuente que el amigo imaginario de un niño se convierta en un problema: las investigaciones muestran que los niños saben que estos compañeros no son reales. Además, los adultos hacen cosas similares como hablar consigo mismos o con Dios. |