El rechazo íntimo abre profundas heridas
 
 
Cuando aquella vida sexual maravillosa ya no funciona como antes, muchas parejas lo ocultan y sufren en silencio, pero no logran más que empeorar la situación. Estás muy equivocada si crees que debes vivir con este conflicto o que no tiene arreglo. Los problemas en el terreno sexual, como el rechazo en la intimidad, se deben enfrentar y hablar, bien entre los dos miembros de la pareja o con un terapeuta. Existe solución, sólo hay que buscarla

Quizá alguna vez has sentido que tu pareja rechaza el contacto, se muestra renuente a hacer el amor contigo o simplemente a abrazarte o besarte. Entonces, tu cabeza se llena de preguntas y comienzas a pensar que hay algo malo contigo o que ha aparecido una tercera persona en el panorama.

El caso de Juan José
“Con mi pareja todo andaba bien sexualmente hablando aunque ella siempre tuvo problemas de ardor vaginal. Nuestras relaciones tenían la frecuencia de una vez por semana a pesar de su malestar. Hace dos meses ella empezó a cambiar y ya ni siquiera acepta mis besos… Me rechaza constantemente.
Ella dice que no entiende por qué quiero tener sexo a pesar de su rechazo y una noche pude advertir su malestar y expresiones de dolor mientras la penetraba. Mi impresión fue tal que no llegué a eyacular.
No sé si creer que su rechazo se debe a su malestar físico o a que me es infiel. He hablado con ella y me asegura que no existe tal infidelidad…”

Si tienes una comunicación abierta con tu pareja abordarás el problema sin tapujos y el asunto se resolverá entre los dos sin mayor trascendencia. Quizá se necesite la intervención de un especialista, especialmente si no conformas una pareja en la que las palabras se hagan fáciles de decir.

Agresividad femenina que apabulla a los hombres
Habla Camilo:

Me casé hace dos años y hace pocos meses mi pareja empezó a demandar cosas íntimas que no pedía antes: caricias, posiciones, vestimenta especial…
Aunque trato de complacerla me pregunto por qué está tan agresiva ahora cuando antes era yo quien conducía el acto sexual sin que ella manifestara gustos especiales.
Temo que si no estoy a su altura podría rechazarme pero también me pregunto de dónde salieron tantos ímpetus: ¿será que está teniendo relaciones sexuales con otro hombre? La verdad es que no me atrevo a hablar con ella acerca de mis dudas.

La mujer muy agresiva sexualmente, a menudo hace que su pareja se sienta amenazada e internamente se aterre de ser rechazado por ella por no estar “a la altura” de las circunstancias. Tal vez tú no esperes grandes cosas de la relación sexual con tu pareja, pero tu comportamiento en la cama podría hacerle sentir que debe dar más de sí mismo. Si no sabe cómo o no lo logra, podría optar por el rechazo como una forma de camuflar su propio sentimiento de incompetencia.
Lo primero que deben saber los dos, es que las relaciones sexuales no funcionan bien durante tiempo prolongado, si existe algún tipo de presión para que se den, porque la espontaneidad termina por perderse.
Tal vez, tu pareja se muestre siempre tan considerado y dulce que te sea difícil decir que no a sus requerimientos, cuando en realidad no deseas hacer el amor en ese momento. Quizá él experimente ese mismo sentimiento con respecto a ti.

Autoestima lesionada
El temor al rechazo de la pareja, tanto en hombres como mujeres, puede provenir de situaciones que afectan la autoestima. A menudo uno de ellos se siente utilizado en su trabajo, está luchando por avanzar pero siente que sus batallas son perdidas o está atado a una labor que no le reporta gusto o provecho profesional alguno. La sensación de no experimentar los resultados de la efectividad hagas lo que hagas y sentir que nadie valora tus esfuerzos, podría atacar tu auto estima y dejar profundas huellas sobre tu sexualidad.

Alba:
Mi pareja ha subido de peso en el último año por lo menos en 12 kilos. Ahora tiene un abdomen enorme y no me provoca el sexo con él como antes. No me atrevo a decirle que ya no me gusta tanto pero la verdad es que ahora lo rechazo con frecuencia en la cama. Me preocupa que nuestra relación se deteriore cada vez más porque lo amo pero no puedo evitar el hecho de que ya no me atraiga físicamente.

En la intimidad no sólo se presentan preocupaciones laborales o económicas que empañan las relaciones: hay muchas situaciones que dejan marca sobre los sentimientos, como el sobrepeso, un defecto físico causado por algún accidente o el sentir que estamos llegando a una edad en la que los atractivos físicos se van perdiendo. Todas estas sensaciones podrían incidir en la sexualidad de una pareja y generar miedo al rechazo.

La auto confianza es una gran aliada
El sentimiento erótico forma parte integral de la personalidad y fluye mucho más fácilmente si nos sentimos confiados, seguros y relajados. Si comienzas a dudar de ti misma –o tu pareja hace lo propio– y te muestras tensa o insegura, estarás afectando tus relaciones de pareja porque tu propia situación personal incide en la forma en que te comportas con los demás. Esta situación podría llevarte a la autocrítica y afectar las fases de excitación y el rendimiento sexuales.
Las dudas sobre uno mismo en las relaciones sexuales tienden a convertirse en fallos, lo que conduce a una mayor erosión de la confianza. Por esta razón la pareja debe explicarse mutuamente cómo se siente cada uno consigo mismo y con respecto al otro y hablar claro sobre lo que buscan en realidad.
Podría suceder que la comunicación no logre abrir completamente las puertas por las que se desborde abiertamente la pasión sexual, pero podría dar paso al cariño, la ternura y el reconocimiento amoroso de uno y otro. A medida que se disipen las tensiones, se comparta y haya una exploración mutua, la comprensión llegará a ocupar el lugar de resentimientos y acusaciones. El temor al rechazo en consecuencia, pasará a último plano en tu vida.
Es muy importante que las parejas comprendan que los problemas sexuales son de dos y que si no encuentran la solución a través del diálogo, deben buscar ayuda profesional y apoyarse en el amor que se tienen para superar los obstáculos a su felicidad: ¡El amor tiene magia!

 


 

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