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Llega un día en que el pequeño abre la puerta de la casa furioso, llorando y diciendo que no volverá al colegio o tu hija grita que jamás se reunirá de nuevo a jugar con las niñas vecinas. A él lo han dejado fuera del equipo de béisbol, mientras las amigas de tu pequeña decidieron que ella era muy dominante y le dijeron que las dejara solas. El rechazo y la frustración son cosas que pasan y son necesarios para crecer interiormente. El problema es que un niño pequeño no lo sabe y menos tiene idea de cómo manejar las desagradables emociones que le generan el rechazo y la frustración
Como sabemos que tu hijo pasará alguna vez por momentos como los descritos, es importante que dispongas de argumentos para que le ayudes a enfrentarlos.
No caigas en lo que suelen hacer muchos padres que no es otra cosa que sentar al niño para contarle las historias de sus propias frustraciones de infancia ante un caso de rechazo. Eso sólo lo hará sentir peor.
Cuando tu pequeño venga a casa exhibiendo su rabia, lágrimas y frustración por haber sido rechazado por sus amigos, lo mejor es que le demuestres solidaridad y cariño, le escuches con atención y trates de ponerte “en sus zapatos” para entenderlo lo mejor posible.
El drama de quedarse fuera
Un niño se enfrenta a la selección de otros –y los otros a su vez a la suya– cuando entra al colegio. Allí se escogen los amigos, dependiendo de gustos y afinidades o formas de ser. Puede ser que tu hijo se quede fuera de los círculos de amistades por alguna circunstancia o las características de su personalidad y entonces es cuando el drama comienza.
No tienes que preocuparte demasiado por esto: todos los niños son rechazados en alguna oportunidad por sus compañeros. Las razones son tantas como caprichos pueden existir en las mentes infantiles y van desde los lentes que usa aquel, hasta el acento con el que habla el rechazado, pasando por su apariencia, habilidades sociales, nivel de ansiedad, tono de la piel e incluso algún defecto físico.
¿Necesita ayuda?
Estos consejos te ayudarán a darle una mano a tu niño cuando sea protagonista de una situación de rechazo por parte de sus contemporáneos:
a) Dale la oportunidad de que él resuelva el problema por sí mismo. Si ves que no lo logra y te sientes obligada a intervenir, no lo hagas expresando rabia y excesiva molestia para evitar que el niño te imite.
b) No le cuentes tus experiencias a menos de que la historia tenga un final feliz y contenga una lección aplicable a su caso.
c) Permítele que “diseñe” una solución a su problema. Si, en vez de aportarla tú le dices que sabes que él está afectado por el rechazo sufrido, que lo comprendes y que quieres saber que piensa hacer al respecto, probablemente te sorprenda dando una solución adecuada.
d) Es posible que la culpa sea suya. Hay casos en los que tu niño puede haber sido poco agradable con algunos de sus compañeros porque tenía otros amigos a disposición y los rechazados de ayer le pagan ahora con la misma moneda. Esta situación le ayudará a comprender la importancia no sólo de hacer amistades sino de mantenerlas.
Pertenecer a un grupo es importante para él
Los niños suelen agruparse de acuerdo a su sexo: en el caso de los varones el factor aglutinante suelen ser los deportes y juegos rudos y en el de las niñas, la intimidad emocional y las relaciones. Los grupos de éstas son más cerrados y difíciles de penetrar salvo de que se trate de una nueva niña muy popular.
Aunque creas que para tu pequeño, sea niño o niña, resultan más importantes sus amigos que cualquier otra persona, siempre están concientes de cuánto te necesitan. Por eso deben saber que estás allí, disponible para cuando les hagas falta bien sea para conversar o para ver un programa de televisión juntos en una oportunidad en la que esos “amigotes” los excluyan de algún evento “trascendental”.
Hacer amigos es bueno
Puedes ayudar a tu pequeño a crear las condiciones necesarias para que haga muchos amigos. Aumenta tu grupo de amistades con niños de la edad del tuyo, inscríbete en clubes sociales, iglesia, etc. De esta manera crearás una red de amistades que servirán de apoyo y refugio a tu hijo en caso de que sea rechazado en otros ámbitos.
Tu apoyo es decisivo
Para un niño es duro aceptar que no es suficientemente bueno para calificar en el equipo de fútbol o ella en el grupo de danza. Tu trabajo en este caso consiste en convencerlo de que practique y mejore. Si realmente está interesado en entrar a esos grupos debe entrenar con disciplina y disfrutar de la rutina para que el hecho de ser aceptado pase a segundo plano.
Mantén una conexión permanente con tu pequeño sin asfixiarlo ni anular su personalidad pero con la suficiente intuición para “adivinar” en qué momento necesita de tu cariño, comprensión y oídos abiertos. Él superará el rechazo de sus contemporáneos como tantas otras cosas que deberá sortear en su vida futura si cuenta con tu apoyo. |