Papá primerizo: el más confundido
 
 
No creas que la embarazada de la casa es la única que tiene en su cabeza un mar de confusiones, tú también. Lo que pasa es que son pocos los papás que se atreven a comentar sus inquietudes porque se supone que ellos son las fuertes rocas que lo asimilan todo sin inmutarse… mmm… no es tan cierto eso…

Orgulloso pero… ¿aterrado?
Los inicios de la paternidad se caracterizan por la aparición de emociones conflictivas. Si bien tienes el sentimiento de virilidad, poder y orgullo producidos por la sensación de haber creado una nueva vida por otro lado aparece la frustración, aparte de la impotencia, cuando no puedes satisfacer –y a veces ni siquiera comprender– las necesidades de tu bebé.

Un amor completamente desconocido
¿Sientes algo nuevo en tu corazón? ¿Algo que jamás habías experimentado? No existe comparación entre el inmenso amor que sientas por tu hijo y el que puedas experimentar por otra persona, ni siquiera por tu pareja, la madre de tu hijo. En realidad, es un sentimiento nuevo que no puede ser explicado con palabras exactas, pero que es inmenso, hermoso, desinteresado y, además, deseoso de ser correspondido.

Lleno y vacío a la vez
Puede ser que cualquier día veas a tu bebé y sientas que la pasión intensa que sentías ayer, ha sido reemplazada por un sentimiento de vacío muy grande. ¿Conoces a este bebé? ¿Te importa? Sentirás como que quieres huir de todo este asunto de ser papá y comenzar una nueva vida en otro lugar. Lo más seguro es que el próximo sentimiento que tengas sea una culpa increíble. Después de todo, no estás experimentando amor por tu hijo de pies a cabeza las 24 horas del día ¿No eres tan buen padre? ¿qué te está pasando? La ambivalencia es una parte más de eso que significa ser "papá" y lo más seguro es que experimentes los mismos sentimientos algunas veces durante tus siguientes 50 años.

La realidad te golpea en la cara
No es cierto que la depresión postparto es cosa exclusiva de mujeres: muchos hombres se deprimen luego de que nace el bebé. Contrariamente a la de la mujer, la depresión masculina no es causada por hormonas sino que tiene mucho que ver con el hecho de afrontar la realidad. Cuando te conviertes en papá, visualizas lo que va a ser tu vida de ahora en adelante: debes pagar las cuentas, trabajar tiempo completo de nuevo y atender a las necesidades del bebé ¿No es todo eso suficiente para causarle depresión postparto a cualquiera?

¿Y si no lo haces bien?
Los primeros meses estarán impregnados de miedos y dudas que, generalmente, tienen que ver con que no vayas a poder cubrir tus expectativas de lo que significa ser un padre, no puedas proteger a tu hijo o a tu familia del peligro, que no seas capaz de proveer lo que tu familia necesita, etc., etc. Estos miedos –y muchos otros– forman parte de la transición que se produce cuando dejas de ser hombre y esposo y te conviertes en padre.

¿Dónde quedó tu relación de pareja?
Antes de convertirse en compañeros, tu pareja y tú pasaron mucho tiempo juntos, haciendo que la relación creciera. Aparece el bebé y todo cambia: ahora el foco de lo que hagan será el bebé. Apenas tendrán tiempo de dormir y ¡ni hablar de las cosas que les gusta hacer juntos! Lo más probable es que tengan que olvidarlas durante un buen tiempo. Cada vez que puedas intenta dedicar un momento para hablar con tu pareja acerca de cualquier otra cosa que no sea el bebé, eso los relajará a ambos y no permitirá que se abra un abismo entre los dos.

¡Mantente firme: tú eres el papá!
A través de sus primeras semanas de vida, lo más seguro es que tu bebé no te dé tanto feedback con respecto a lo que tú das como padre: unas cuantas sonrisitas, no hay risas sonoras ni mucha respuesta. De hecho, lo que más hará, será llorar. No tomes sus expresiones con demasiada seriedad ni interpretes su falta de entusiasmo como un tipo de afrenta con respecto a tu adecuación al rol de papá. Si retrocedes en tu relación con él, tu bebé también lo hará. Mantente firme, ya vienen tiempos exclusivos para tu pequeño y tú.

Peroles y más peroles
Antes de convertirte en padre, planear una salida simplemente significaba agarrar tu billetera, las llaves del carro y asegurarte de que todo estuviese apagado en casa. Ahora, un simple viaje a la casa de la abuela con tu bebé, toma tanta planificación como una expedición al Himalaya. Cuando tu pareja y tú creen que tienen todo bajo control, el pequeño bota un buche y hay que devolverse al cuarto a cambiarlo de ropa…

Se prepara para quererte mucho
Tanto tú como el bebé aprenden lecciones de los roles que les corresponden. Mientras tú haces “curso intensivo” para entender sus necesidades, él está adquiriendo la coordinación física para expresar su amor por ti de las maneras más increíbles. La primera vez que te sonría deliberadamente, te abrace o se duerma en tu pecho y veas la paz que experimenta, comprenderás que no hay nada más grandioso que ser papá y estarás muy cerca de saber lo que significa la verdadera felicidad.

 


 

Desarrollado por: www.meiler.com