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Por Mercedes González Afonso
¿Gimnasios para bebés? ¿No es insólito? ¿Los “gyms” no son aquellos lugares donde la gente “grande” se somete a un régimen de ejercicios para alcanzar una figura corporal esbelta y musculosa? ¡Si, por supuesto! Y entonces… ¿dónde podemos ver un montón de rollizos y comelones pequeñines sudando frente a una rutina agotadora? Pues si, los bebés van al gimnasio y el tuyo puede hacerlo también. Sólo que no irá a sudar y agotarse sino a disfrutar de un sitio donde se busca para él un desarrollo integral del potencial cognoscitivo, motor, lingüístico y socio-afectivo. Estos “gyms” para bebitos son espacios diseñados para que ellos descubran un mundo mágico de estimulación donde aprenden mientras juegan
Descubrir el mundo, explorar el entorno, aprender cosas nuevas todos los días e ir llenando los espacios vacíos de su cerebro con experiencias y conocimientos, es la fascinante tarea que todo bebé realiza desde que sale del vientre materno y entra en contacto con el mundo como un ser único en búsqueda paulatina de su independencia. Pero somos los padres los encargados de ir moldeando esos individuos llenos de ansias por aprender y descubrir todo a su alrededor y prepararlos para que se desenvuelvan de la mejor manera, dotándolos de las mejores experiencias y desarrollando sus habilidades innatas.
Siguiendo este concepto se comenzaron a crear los gimnasios para bebés, espacios diseñados especialmente para desarrollar de una forma óptima sus aptitudes a través de lo que más disfrutan: el juego.
El ambiente ideal
Generalmente estos lugares de “entrenamiento” cuentan con módulos adaptados con colchonetas, rampas, túneles, pelotas gigantes, espejos y barras, entre otros, de diferentes colores y texturas, herramientas con las que el niño realiza circuitos, guiados por especialistas y con ayuda de sus padres. La idea es brindar a los bebés un espacio en el que puedan explorar y recibir estímulos que van a guiar su desarrollo en distintas áreas del aprendizaje cognitivo, motor, lingüístico, social y emocional.
Para Adriana Franchi, licenciada en Educación Especial con especialización en Dificultades de Aprendizaje y Coordinadora del Centro de Estimulación e Intervención Temprana Dugargym, el objetivo de los llamados babygym es “enseñar a las mamás la forma de dar a sus bebés la oportunidad de desarrollar sus cerebros de manera organizada y estructurada, para enfrentar con mayor madurez e independencia, las exigencias de los colegios y de la vida en general”.
Mami también aprende
Conversar con otras mamás, ver otros niños que se encuentran en el mismo nivel de desarrollo que tu hijo y oír los consejos de las especialistas, son grandes ventajas que ofrecen los babygym. Los padres tienen la oportunidad de interactuar con otros y compartir información y experiencias mientras aprenden creativas y novedosas formas de relacionarse con su bebé.
Las especialistas, apoyadas por un equipo multidisciplinario (pediatras, terapeutas de lenguaje, psicólogos y neurólogos), ofrecen a los papás información valiosa sobre cada etapa del desarrollo de un bebé y dan las herramientas necesarias para conocer y aprovechar al máximo su potencial.
No hay mayor estímulo para un bebé que el amor y el apoyo de sus padres, por lo que la participación activa de las madres en las actividades, enriquece vínculos afectivos, pues se dedica un tiempo de calidad al disfrute y aprendizaje mientras se trabaja en conjunto en el logro de metas.
Rutinas para pequeños atletas
Yurbisay Rada, coordinadora técnica del Bebé Gym Semillita Sunflower, explica que los niños se dividen en grupos dependiendo de la edad, características propias y el desarrollo de su lenguaje, cognitivo, socio-emocional y conductual. “En cada etapa se despiertan canales de aprendizaje que favorecen la concentración, la atención y la memoria y permiten alcanzar la madurez neurológica necesaria para continuar desarrollando diferentes habilidades”.
Desde pequeño puede ejercitarse y divertirse
Desde los dos meses los bebés están listos para comenzar a ejercitar su desarrollo psicomotor. A esta edad, se inicia la rutina de adaptación con masajes en todo su cuerpo que estimulan sus sentidos y con juguetes que tengan diferentes colores, texturas, formas y sonidos. Además se realizan ejercicios que ayudan al control de su cabeza, darse vuelta y a sentarse solitos.
Todo un gateador
La siguiente etapa del desarrollo es gatear. Una vez que los bebés se mueven solos por todos lados, la idea es que experimenten con planos inclinados, cubos de diferentes alturas (subir y bajar), atravesar por túneles y alcanzar objetos (cerca y lejos), entre otras actividades que ayudan a experimentar el concepto de relaciones espaciales. Cuando comienzan a pararse se les fortalecen las piernas y se mejora el equilibrio para que alcancen la etapa más excitante para todos los niños: caminar.
¡A caminar se ha dicho!
Cuando camina la actividad frenética del niño no para, así que la idea del gimnasio es darle seguridad en su marcha, que aprenda a subir y bajar, dar vueltas, alternar escaleras, correr, bailar, agacharse, rodar, saltar, chutar pelotas y continuar desarrollando todas las habilidades propias de esta etapa.
No para de hablar y aprender
Es el momento de continuar reforzando en el niño sus capacidades de atención, concentración y memoria, trabajadas en las etapas anteriores. Se hace mayor énfasis en los conceptos básicos de color, forma, espacio y el esquema corporal, porque ahora el niño puede verbalizar y retener más conocimientos.
Musicoterapia
La música es el eje principal en las sesiones diarias de estos gimnasios, bien sea como telón de fondo o a modo de fuente principal de una actividad. A través de ritmos y canciones los niños asocian y asimilan conocimientos elementales como tiempo, espacio, colores, partes del cuerpo y formas y distinguen lo que es lento o rápido, suave o alto, además de un sin fin de conocimientos que quedan grabados en sus maleables cerebros a través de la música.
Ésta sirve también para marcar la pauta de la actividad: si es relajada y calmada o si es vigorosa y rápida, los bebés la asociarán con lo que están haciendo en el momento. Es fascinante observar cómo con sólo oír una melodía, los niños anticipan la actividad a realizar.
Desarrollo integral
Adriana Franchi, explica que los babygym no buscan sólo el progreso motor del bebé, sino que trabajan diversas áreas como el intelecto y el lenguaje y desarrollan todos los sentidos para crear niños más inteligentes, seguros emocionalmente y capaces de enfrentar de mejor manera los retos que se les presenten durante su aprendizaje. En Dugargym en cada clase, de una hora de duración, se utilizan varios programas destinados al desarrollo de cada una de las áreas:
1. Programa de Integración Neurosensorial: se estimulan los sentidos mediante masajes, juegos con texturas, temperaturas, colores, olores, música divertida y diferentes sonidos de instrumentos.
2. Programa físico: desarrolla el equilibrio, el tono muscular, la coordinación y la movilidad a través de la aplicación de diversas técnicas y ejercicios con pelotas, colchonetas, rampas, escaleras y trampolines.
3. Programa de habilidad manual: Integra una serie de ejercicios para el desarrollo de la fuerza, coordinación e independencia de los dedos de la mano.
4. Programa Intelectual: consiste en la exposición de una serie de láminas de objetos organizados por categorías. Mejora la atención, la memoria y la capacidad de comunicación.
¿Por qué llevar a tu hijo a un gimnasio?
Más allá de lograr un óptimo desarrollo de las habilidades físicas, estos sitios especiales ofrecen educación a edades tempranas, una herramienta que usan los niños para madurar su nivel cognitivo y favorecer su integración social. “Son niños que cuando entran al colegio ya saben seguir instrucciones, esperar turnos, saludan y se despiden, hacen amigos y enfrentan con seguridad diversos aspectos de la cotidianidad. Esto los hace más seguros en su desenvolvimiento socio emocional”, explica Yurbisay Rada.
Adriana Franchi, por su parte, aclara que en estos espacios “los bebés se inician en el cumplimiento de normas y respeto de límites de una manera divertida. La socialización en un ambiente alegre y colorido, les permite aprender a esperar turnos, jugar y compartir con otros contemporáneos desarrollando autoconciencia y autoestima. Son niños físicamente más ágiles, independientes, seguros, coordinados y fuertes, con gran capacidad de memorizar, un lenguaje más completo y mucha más facilidad de aprender”. |