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Nunca mejor espacio que este mes dedicado a los padres, para compartir con ellos la experiencia de este papá primerizo que decidió que si su esposa podía llevar un diario de su primer embarazo ¿Por qué no podía hacerlo él? Aquí está la prueba de que si pudo.
En tiempos de nuestras abuelas era prácticamente impensable que los hombres tuvieran algún rol práctico en la crianza de sus hijos. Tareas como cambiar pañales, comprar leche, preparar (y/o dar) teteros, entretener o sacar al pequeñín al parque era asunto “netamente” de mujeres. Hoy en día, afortunadamente, esta situación ha dado un vuelco total… Los papis modernos han entendido –para bien de sus hijos y de ellos mismos– que ese asunto de embarazarse y criar es de DOS. Por esta razón hemos querido compartir con nuestros papis lectores la celebración del mes del padre con el diario de uno de ellos y un quiz para poner a prueba sus conocimientos en esa agradable empresa que implica ¡ser papá!
El Diario de Mateo
¿Cómo se siente un hombre joven cuando su esposa le anuncia que está embarazada? Mateo, uno de los papás lectores de esta revista, revela el misterio con todo detalle, incluyendo emociones, temores y pensamientos secretos. He aquí su diario...
Sábado, octubre 25
Me levanté muy tarde en la mañana –después de haber jugado dominó con algunos amigos hasta muy entrada la noche– y me senté frente a una taza de cereal con leche. Mi esposa, muy solemnemente y sin anestesia, anunció su embarazo. Me quedé paralizado, en realidad no sé sí por el malestar o por la noticia. Lo habíamos intentado planificando sutilmente nuestros encuentros sexuales y atendiendo los consejos de algunas parejas amigas sobre el aumento de posibilidades que tienen los espermatozoides de fecundar al óvulo, si la mujer eleva las piernas y sostiene sus caderas, inmediatamente después de la eyaculación. Hacer el amor se nos había convertido más en un acto de circo que de deseo.
Jueves, noviembre 7
Hoy fue nuestra primera visita al ginecólogo obstetra. Según anunció con mucho protocolo, y teniendo en cuenta la fecha de la última regla de Marcela, el parto sería para los primeros días de julio. Logramos ver el “embrión” en una pantalla. Marcela se emocionó: “¡Mira ahí está nuestro bebé!”... A mí me pareció que estaba viendo un grano de maíz: ¿Qué sentimiento de paternidad podía despertarme esa visión?
Sábado, noviembre 23
Soñé que nuestro bebé era una niña y cuando desperté recordé su nombre, uno que jamás había oído: Lina Fabricia. No me importó que fuera el nombre más extraño e impronunciable del mundo. Decidí que, a menos que soñara otra vez con otro bebé cuya presencia me pareciera más contundente y real, mi hija sería Lina Fabricia, al menos para mí. Por supuesto mi esposa jamás se enteró del sueño.
Martes, febrero 11
¡Por fin! las imágenes del ecosonograma nos mostraron señales vívidas: oímos el corazón, vimos su espina dorsal, la cabecita y unos dedos diminutos. Las piernas largas, claramente cruzadas, me hacen pensar que Lina Fabricia será una atleta o bailarina. De repente noto un pequeño promontorio entre las piernitas: ¿un pene? ¡No puede ser, Lina Fabricia es un niño!
Sábado febrero 15
Anoche, mientras veíamos televisión, yo acariciaba el vientre de mi esposa. Salté de tal manera cuando sentí pataditas de mi hijo, que ella se asustó. Después de gritar como loco “¡¡¡¡se mueve, se mueve!!!!”, me sentí avergonzado...
Miércoles marzo 5
Marcela me invitó a una tarde de compras de prendas de bebé. No opiné, sólo la seguí y asentí a todo lo que ella escogió. De pronto me pareció absurdo que comprara camisas y monitos que parecían de muñeco. “¿No creerás que nuestro bebé va a caber ahí verdad?”. Ella sólo rió y me dio un tierno beso en la mejilla. ¿Qué me habrá querido decir?
Sábado, marzo 8
Quise compartir con mi esposa una lectura sobre las hormonas y todo aquello que ha cambiado en su cuerpo desde que quedó embarazada. Al cabo de unos minutos, esos nombres complicadísimos me estaban aturdiendo y la única excusa que encontré para hacerme el loco, fue decir que me moría de la sed. A juzgar por lo que me demoré en la cocina, Marcela debió pensar que me había ahogado.
Jueves mayo 1
Entre los problemas de la oficina y los temores que me asaltan por el nacimiento del bebé, me estoy volviendo loco. Y encima, mi esposa me comunica su preocupación por las finanzas en casa. En la noche hallé la terapia más efectiva para ahuyentar las preocupaciones. Con mucha inspiración terminé de pintar el cuarto del pequeño y, de repente, me sentí feliz, como si nada en este mundo pudiera afectarme.
Domingo mayo 18
Sólo faltan seis semanas para el gran día. Los nervios me comen vivo pero aparento mucha tranquilidad frente a mi esposa. Ella ha experimentado leves contracciones pero el médico dice que es normal. Para curarse en salud, el ginecólogo recomienda unas pastillas. El parto no debe adelantarse... así lo cree él pero mi preocupación se acrecienta: ¿estará ocultando algo?
Sábado junio 8
Es mi cumpleaños pero mi esposa no se siente bien como para celebraciones. Mis amigos y familiares que habían organizado una pequeña fiesta, lo comprenden y se retiran. Yo llevé la torta al cuarto y juntos, sólo Marcela y yo, apagamos las velitas con las manos puestas en su vientre. El bebé se movió como nunca. Era la primera fiesta de tres que teníamos. ¿Qué más podía hacernos falta?
Martes, junio 10
Marcela está insoportable, irritable, impaciente. Dice que no puede respirar bien mientras duerme y que siente un cosquilleo permanente en las piernas. Duermo en una orillita de la cama. Realmente quisiera irme al sofá pero no me atrevo a dejarla sola. No debe ser fácil sentirse pesada y torpe. Secretamente me burlo de su forma de caminar agarrándose permanentemente la espalda. Parece un enorme ganso…
Viernes julio 4
A las dos de la mañana, Marcela me despertó quejándose de dolores en el vientre. “Ya viene el bebé”, dijo arqueándose de dolor. Por un segundo me quedé paralizado. El tantas veces pensado y ensayado momento había llegado y yo sólo atinaba a quedarme inmóvil como un idiota. Afortunadamente puede reaccionar y la ayudé a bañarse y vestirse. Las maletas para llevar a la clínica estaban listas en el carro desde hacía ¡dos meses!
Cerca de las 10 y 30 de la mañana nos encontrábamos juntos en una habitación de la clínica. Ella haciendo lo que el médico le indicaba y yo aferrado a su mano, tan aterrorizado que sentí que la sonrisa se me había petrificado en la cara. No podía poner los labios en su estado normal.
Entre contracciones, entradas y salidas de médicos y enfermeras, transcurrió una eternidad. El médico parecía preocupado y anunció la posibilidad de practicar una cesárea. Sentí que el corazón se me salía por la boca y corrí al pasillo para decir entre dientes y apretando los puños: “Dios, por favor haz que todo salga bien”.
1 y 30 de la tarde…
Finalmente estábamos en la sala de partos. Era el momento más importante en nuestras vidas. De repente vi la cabecita de mi bebé saliendo de entre las piernas de mi esposa. Me impresionó ver cómo se abría su cavidad vaginal para darle paso al niño: la cabeza, los hombros, bracitos, piernas... ¡No podía creerlo, era real, estaba vivo, se movía agitando las manos como en señal de protesta...! De repente perdí la noción de la realidad y desperté dos horas más tarde en una salita contigua a la de partos ¡Qué vergüenza, me desmayé delante de todos!
Lo último que recuerdo es que no quise tocar al bebé cuando la enfermera me lo acercó. Por cortesía con ella le eché una mirada y pensé cuán distintas resultaron mis fantasías de la realidad. ¿Qué pretendía, que saliera vestido y perfumado? ¡Era tan feo!
Fue al otro día cuando me atreví a cargarlo y mi corazón se inundó de amor ¡Es increíble, finalmente soy papá. El más feliz y orgulloso papá del mundo!
Serás papá pero… ¿estás preparado?
Compartir el proceso de gestación con tu pareja te permitirá no sólo estrechar lazos con el bebé sino prepararte para cuando lo tengas en brazos y veas que es una personita real de carne y hueso: ¿Estás o no listo para la llegada del pequeño? Responde nuestro “test relámpago” y define, de una vez por todas, cuáles son tus sentimientos con respecto al gran paso que significa tener un hijo
1. ¿A cuántas sesiones del curso psicoprofiláctico has asistido con tu pareja?
a) Todas
b) La mayoría
c) Unas cuantas o ninguna
2. A fin de prepararte lo mejor posible para la llegada del bebé, tú...
a) Has celebrado todos los días con tus amigos.
b) Leíste muchos libros y revistas sobre el embarazo y la paternidad. Además, consultaste tus dudas con tus amigos que tienen hijos.
c) Trabajaste más de la cuenta, después de todo, no te gusta pensar mucho en lo que está por venir. Además, puedes aplicar la fórmula de siempre: como vaya viniendo, vamos viendo.
3. Al momento del nacimiento, tú esperas poder...
a) Estar presente en la sala de parto y cortar el cordón umbilical.
b) Pasarla bien en la sala de espera, celebrando con familiares y amigos la llegada del bebé.
c) Esperar afuera de la sala de parto a que el obstetra te indique cuando termine todo. Es que nunca has podido ver sangre y si entras, lo más posible es que te desmayes.
4. ¿Qué harás con tu trabajo inmediatamente después de que el bebé nazca?
a) Volver a la oficina en un par de días.
b) Aprovechar las dos semanas anuales que te dan de vacaciones.
c) Faltarás sólo el día del parto, porque tienes muchas cosas importantes que hacer.
5. Piensas que tu principal objetivo luego de que tu pareja dé a luz es:
a) Estar muy atento a todo lo que ella necesite e intentar proporcionárselo.
b) Aprender a cuidar al bebé.
c) Continuar con tu rutina habitual de vida.
6. Lo mejor que un papá puede hacer por sus hijos es:
a) Jugar mucho con ellos y procurarles una excelente educación.
b) Darles cualquier cosa que quieran.
c) Asegurarse que estén bien disciplinados.
7. Estás de compras con tu pareja embarazada. Lo primero que buscas es:
a) El equipo de pesas que siempre quisiste.
b) La cuna y el asiento de carro para bebés.
c) Ropa interior sexy para embarazadas.
8. Tu principal meta como papá es:
a) Seguir siendo tan libre como puedas.
b) Estar disponible para tu pareja y tus hijos.
c) Divertirte mientras disfrutas cada momento que compartes con tu familia.
• Respuestas adecuadas:
1. a –3; b –2; c –0
2. a –0; b –3; c –1
3. a –3; b –1: c –1
4. a –2; b –3; c –1
5. a –3; b –3; c –0
6. a –3; b –1; c –1
7. a –0; b –3; c –2
8. a –0; b –2; c –3
De 0–8 puntos
Mejor adquieres una mascota
Tal vez es mejor que tengas un perro o gato, porque aún no estás completamente preparado para asumir, con amor, las responsabilidades de ser papá. Aparentemente, no estás muy interesado en tener un bebé en estos momentos o puede que estés atravesando una época difícil en tu relación de pareja. En caso de que el bebé venga en camino, es importante que te prepares mucho más y des lo mejor de ti, para que puedas vivir la experiencia de ser papá a plenitud.
De 9–16 puntos
¡No aguantas la emoción!
Como muchos hombres, la idea de ser papá te emociona mucho y quieres estar involucrado durante todo el proceso: desde el embarazo, hasta que tu hijo obtenga su título universitario y se case. Aunque te gusta compartir el embarazo con tu esposa y esperas ansioso la llegada del bebé, es importante que te prepares mucho más: lee libros sobre el tema y consulta al médico cualquier duda que tengas. La motivación para ser mejor –que en este caso es lo más difícil– ya la tienes.
De 17–24 puntos
Un papá de lo mejor
Seguramente has estado esperando la oportunidad de convertirte en papá desde hace mucho y, por ello, cuando suceda, no querrás perderte absolutamente nada. Te asegurarás de que las personas del curso psicoprofiláctico sepan que estás muy involucrado en el embarazo de tu pareja, de que tu trabajo no te impida compartir los increíbles cambios que ocurren durante la gestación y de no sucumbir ante la idea de que disfrutar, jugar, acariciar y criar a los niños es una cosa “de mujeres”.
Otro punto a tu favor, es que manejas información importante acerca del embarazo y la paternidad, lo que te permitirá disfrutar del gran proceso que se inició cuando el espermatozoide fecundó al óvulo. ¡Sigue haciendo un excelente trabajo! |