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El autismo es un desorden de de-sarrollo cerebral que en la actualidad afecta a uno de cada 150 niños en los Estados Unidos. Se caracteriza por la existencia de impedimentos en la interacción social, dificultades en la comunicación y conductas restrictivas o repetitivas y afecta por igual a niños de todos los grupos socioeconómicos y étnicos.
Antes de los años 1990s el autismo era considerado una condición rara que afectaba aproximadamente a uno de cada 2500 niños.
Sin embargo, de acuerdo al U.S. Department of Developmental Services, la prevalencia de desórdenes del espectro autista aumentó 556% desde 1991 hasta 1997 y en la actualidad es más común que el cáncer infantil, parálisis cerebral, síndrome de Down, espina bífida y fibrosis quística. Adicionalmente en el mundo entero la ocurrencia de autismo aumenta en 33.8% anual.
El autismo no es totalmente entendido aun pero ya comenzamos a aclarar algunos de sus misterios. Investigaciones clínicas recientes revelan que cuando a ciertas áreas del cerebro llega una irrigación sanguínea reducida, principalmente a las áreas temporales, esta está relacionada directamente con deficiencias de comprensión del lenguaje y procesamiento auditivo.
Un reducido flujo de sangre también afecta las áreas del cerebro que regulan la conducta, la comunicación y la interacción social, lo cual se correlaciona con síntomas clínicos del autismo.
Otras características del autismo son la inflamación cerebral, inflamación nerviosa y mayores niveles de estrés de oxidación (abundancia de metales pesados en el cerebro) y algunas de las presumibles causas de esta condición son:
• Vacunas (preservadas en mercurio);
• Toxinas ambientales;
• Falta de glutatión;
• Levadura;
• Infecciones virales;
• Alimentos que contienen Organismos Genéticamente Modificados;
• Hernia hiatal que interrumpe la digestión de proteínas;
• Proteína de leche de tipo A
Aunque hay muchos tipos de autismo, los tres principales son:
• Desorden autístico o verdadero autismo. Perjudica la interacción social, es el más serio y resulta en comportamientos, intereses y actividades estereotipadas.
• Trastorno Generalizado del Desarrollo (P.D.D.). Comúnmente llamado autismo atípico, el cual es menos serio que el verdadero autismo. Gente con este tipo de autismo tiende a pensar literalmente y a no entender el humor.
• Desorden de Asperger (Autismo de Alto Funcionamiento). Caracterizado por dificultades en la interacción social y es el menos serio.
Una de las terapias más efectivas en el tratamiento de niños con autismo y otros desórdenes de desarrollo cerebral es la Terapia Hiperbárica de Oxígeno (Hyperbaric Oxygen Therapy – HBOT). Estudios clínicos muestran que el HBOT ha sido utilizado exitosamente a diferentes presiones, para tratar una variedad de condiciones, aumentando la circulación sanguínea al cerebro y reduciendo el estrés de oxidación.
Cada tratamiento de HBOT requiere respirar oxígeno 100% puro (el aire que respiramos normalmente tiene 21% de oxígeno) en una cámara, cilíndrica acrílica presurizada, por un lapso de tiempo prescrito y regulado.
El plan terapéutico incluye intensidad de presión, tiempo de duración y frecuencia del tratamiento y es prescrito por el médico hiperbárico encargado. HBOT tiene un efecto acumulativo y el protocolo actual para autismo requiere de 20 a 40 sesiones o “inmersiones”. Las sesiones se efectúan cinco días a la semana por lo menos, por cuatro semanas.
HBOT es un compromiso tanto de los padres como del niño autista y requiere una toma de responsabilidad de mantener las citas durante el curso entero del tratamiento.
La Terapia Hiperbárica de Oxígeno es una modalidad médica en existencia desde 1936. Gracias a los esfuerzos de un pequeño grupo de dedicados profesionales de la salud, HBOT ha pasado de la oscuridad a ser una terapia aceptada en la medicina predominante.
e-mail:hbotx@bellsouth.net |
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