Si no te es familiar este “cargo”, compartimos contigo una excelente y nueva modalidad de asistencia a mujeres parturientas: la facilitadota de parto procura un nacimiento armónico tanto para el bebé como para la pareja y asegura que el trato del neonato tan pronto ha nacido sea el requerido por sus padres, procurando el contacto familiar y el apego precoz al pecho para facilitar el proceso de lactancia materna
Hasta la primera mitad del siglo XX se mantuvo vigente la figura de la comadrona o partera, es decir, aquella mujer, generalmente entrada en años, con comprobada experiencia en la atención de partos. Al fin y al cabo el nacimiento de los bebés era un asunto íntimo femenino.
La modernización acusada en las grandes ciudades fue expulsando paulatinamente a este personaje y enfilando a las parturientas hacia las modernas salas de clínicas y hospitales.
Hoy en día se cuentan por millones las mujeres cuyos alumbramientos han sido atendidos por ginecólogos obstetras y enfermeras en la frialdad de un quirófano. Sin embargo, hay tendencias actuales que abogan por la humanización del parto, insistiendo en la presencia de un “facilitador” o “facilitadora”, que en algunas de sus funciones rememora a la comadrona, pero con estudios en el tema y con la diferencia de que no atiende el parto como tal, ya que esta función es propia del médico obstetra.
¿Qué es una facilitadora de parto?
Es la persona preparada para acompañar y apoyar a mamá y papá (u otro acompañante), durante el trabajo de parto.
La facilitadora procura un nacimiento armónico tanto para el bebé como para la pareja y asegura que el trato del neonato, tan pronto ha nacido, sea el requerido por sus padres, procurando el contacto familiar y el apego precoz al pecho materno para facilitar el proceso de lactancia.
La facilitadota nunca interfiere con la actividad médica, ni con la de las enfermeras. Su misión es formar parte del equipo como apoyo psicológico, emocional y fisiológico, a través del conocimiento y aplicación de herramientas de apoyo intraparto adaptadas a las necesidades individuales como las que siguen:
1. Manejo de la respiración, de modo que favorezca la oxigenación de mamá y bebé.
2. Recomendación de posiciones “antálgicas”, es decir aquellas que alivian el dolor.
3. Uso de herramientas para la relajación y el manejo del dolor, como visualizaciones, masajes, afirmaciones, música y condiciones ambientales de luz, sonido, temperatura e incluso de “control” de visitantes durante el parto y postparto, garantizando el derecho a la privacidad de los padres y el recién nacido.
4. Apoyo fisiológico y emocional durante el período expulsivo o salida del bebé.
(*)Embarazarte,
Pediatra y Psicoterapeuta de la Conducta Infantil.
Teléfonos (0212) 261.18.70, ext. 117.
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