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Si bien podrías pensar que una vez que en la dieta de tu pequeño empiezan a protagonizar otros alimentos además de la leche, y quizá por esta razón piensas que ya no es tan necesaria, estás en un gran error: en su desarrollo la leche no sólo es necesaria sino “vital”. La leche es esencial para los niños durante toda su infancia aunque su necesidad de lácteos, una vez superado el año de edad¬– puede suplirse mediante el consumo de quesos no muy salados o excesivamente madurados. Si tu pequeño resuelve un día que no quiere tomar leche, puedes “disfrazarla” en bebidas achocolatadas, mezclarla en flanes o presentársela con cereal al desayuno o la merienda.
Tu pequeño demanda 24 onzas de leche “completa” al día. La descremada no es aconsejable porque el crecimiento infantil requiere ácidos grasos para el desarrollo del cerebro y el aumento de su talla.
Si tu pequeño adora el tetero y se resiste a dejarlo, debes pensar en alternativas que suplan este envase. Por supuesto debes estar preparada para el cambio pues una vez que deje el tetero y le des sus bebidas en vaso, habrá líquidos regados por toda la casa por lo que la mejor alternativa que te podemos sugerir es comprarle un vaso entrenador de esos que tienen tapa de rosca y una especie de pico para tomar.
No permitas que el pequeño se lleve el tetero a la cama porque el azúcar contenido en la preparación de la leche es la mejor vía para que sus dientes temporales estén llenos de caries en poco tiempo.
¡Leche todos los días!
La leche es una bebida rica en proteínas, calcio y vitaminas A y D. Para cubrir sus necesidades de calcio, un niño pequeño debe tomar dos tazas al día, como mínimo. Los mayorcitos –de entre dos y tres años– necesitan dos tazas y media y los que están pisando la adolescencia, es decir tienen entre 10 y 12 años, demandan una a tres tazas diarias.
Leche descremada para que no engorde
Los niños que aún no han cumplido dos años deben tomar siempre leche entera –o completa–, pues su organismo demanda en su proceso de desarrollo el mismo nivel de grasa que contiene la leche materna.
Para aquellos que superan esa edad, sigue siendo conveniente la leche entera. A partir de los seis años, si tu hijo está pasado de kilos, puedes optar por incluir en su menú diario la presentación descremada.
El envase ideal
Es indiferente si el pequeño toma su leche en botella de plástico o en el llamado envase "tetrabrik".
La vitamina A contenida en la leche se degrada más rápidamente bajo la influencia de la luz, pero teniendo en cuenta que se suele guardar en la nevera no tiene mucha importancia que el envase sea opaco o no.
Intolerancia a la leche
Podrás saber si tu pequeño presenta este problema cuando adviertas que su consumo le genera eczemas de la piel, tos o rinitis y diarrea. El problema consiste en que estas manifestaciones de su organismo pueden tener otro origen y por esta razón lo más conveniente es realizar un chequeo médico exhaustivo, además de observar al niño cuidadosamente después de que consume sus comidas. El pediatra podrá prescribir una leche especial si descubre intolerancia a la de presentación “normal” por parte del niño. |