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No importa si le pones o no colonia, tu bebé siempre olerá bien. No importa si le aplicas o no crema suavizante, la piel de tu bebé siempre se sentirá tan tersa como un durazno. No importa que no le pongas lentes de contacto de colores, los ojos de tu bebé siempre tendrán un brillo especial y un tono indescriptible y bello. No importa si no haces nada gracioso para él, la sonrisa de tu bebé le saldrá espontáneamente en cualquier momento… ¿Por qué tu bebé es tan lindo?
Tan tersa como pétalo de rosa
Si pasaras nueve meses metida en un saco lleno de líquido, tu piel estaría tan tersa como un pétalo de rosa… justo como la de tu bebé. Él posee una piel con menos capas (la más dura aún no se ha desarrollado), más grasosa e hidratada que la de una persona adulta.
Sin embargo, la exposición a los cambios del ambiente exterior hará que su piel, poco a poco, se haga más fuerte. Para mantenerlo suavecito –y protegerlo de los rayos solares– usa siempre un bloqueador solar con factor 15 de protección, formulado especialmente para bebés. Por supuesto, consulta a su pediatra antes de aplicárselo.
Frágil y fuerte a la vez
No vayas a creer que diste a luz a un luchador romano o a una amazona, la verdad es que la habilidad para asirse a los objetos es un reflejo innato del bebé. Prueba y verás: coloca tu dedo sobre la palma de su mano y te sorprenderá la fuerza con la que te aprieta.
Aún no está clara la función exacta de este reflejo, aunque algunos especialistas afirman que es algo que heredamos de nuestros ancestros, los simios, suponiendo que creamos en la teoría de la evolución de Darwin. Después de todo no es posible monearse de rama en rama si somos débiles al agarrar ¿no crees? A los seis meses de edad de tu hijo este reflejo habrá desaparecido.
Manchas rojas en la nuca
Estas marcas en cuestión (a veces varias pequeñas y otras una grande) no son otra cosa que un grupo de vasos sanguíneos visibles a través de la delgada piel que recubre la nuca del bebé.
A medida que crece y su piel se hace más gruesa, estas manchas irán desapareciendo y, para cuando alcance los 4 ó 5 años, lo más posible es que ya no puedan verse.
Ojitos azules
El color azul que tienen los ojos de tu recién nacido es una “base” cuyo tono se modifica a medida que va pasando el tiempo.
Los tonos de sus ojos varían de una semana a otra y están determinados por la carga genética que le han transmitido tu pareja y tú.
Los bebés de piel clara tienden a nacer con ojos de un tono azul pálido mientras que los de piel oscura, vendrán al mundo con ojitos de color azul oscuro o marrones.
Aunque cambian con el paso de sus primeros días de vida, cuando cumpla 6 meses, sus ojos habrán adoptado el color que tendrán de por vida.
Un aroma delicioso
La razón para que un recién nacido desprenda un suave y delicado aroma, puede resumirse en dos palabras: ¡no suda!
Los bebés no transpiran de la misma manera en que lo hacen los adultos porque no poseen glándulas sudoríparas desarrolladas y, si no hay sudor, es imposible que se forme el ambiente propicio para la reproducción bacterial, responsable del mal olor corporal.
Además, los bebés tienen la suerte de ser cambiados de ropa muchas veces en un día y si a todo esto le sumas el baño y el talco… ¿aún te extraña que tu pequeñín huela tan bien?
Aliento fresco
El aliento de tu bebé es muy fresco, eso no puede discutirse y la razón para que esto suceda es que no tiene dientes. Las bacterias tienden a acumularse en la dentadura, ocasionando el mal aliento. Otra razón para su aliento agradable es que los bebés pasan mucho tiempo con la boca abierta, propiciando el paso de aire fresco e inhibiendo, en consecuencia, la proliferación bacterial.
Por otro lado, en la dieta del bebé no hay ingredientes que pudieran afectar su aliento, como ajos o cebollas. Su alimentación proviene sólo de la leche materna por lo que su aliento se mantiene uniforme. Sin embargo, no olvides que pronto comenzarán a salirle los dientes y el asunto de su aliento fresco cambiará radicalmente. Por eso es tan importante que, desde pequeño, le fomentes el sano hábito de la higiene bucal.
Sus hermosos pies
Los pies tienen una gran cantidad de receptores táctiles y los del recién nacido son, en particular, muy sensitivos. Volvemos al asunto de que la piel de tu pequeño aún no ha adquirido su capa más dura y esta es razón para que sus pies sean sensibles al tacto de otras pieles como la de tu mano al acariciarlo.
De hecho si colocas tu dedo en la planta del pie de tu bebé, notarás cómo contrae sus deditos en un reflejo innato similar al de las manos.
Seguramente querrás saber que los pies de tu bebé te permiten detectar cómo se siente: si están rígidos sabrás que el pequeño está molesto.
No obstante esta etapa en la que comunica su estado de ánimo a través de la postura de sus pies es muy corta pues, para cuando tenga 10 meses ya esto no sucederá.
Como una empanadita
Esa barriguita de tu bebé que lo hace ver como una empanadita, sirve para que él pueda utilizar la grasa adicional para subsistir durante sus primeros días de vida, mientras la producción de leche materna va regularizándose. Pero… ¿por qué mantiene esa pancita hasta entrados sus primeros años de vida?
Probablemente la respuesta a esta interrogante tenga que ver con el hecho de que una barriga generosa –con mayor acumulación de grasa– ayuda a mantener su organismo con una temperatura más cálida, es una forma de protección natural.
Aproximadamente a los 3 años de edad, el peso corporal de tu hijo estará distribuido de una forma más equilibrada.
¿Calvo o con cabello?
De acuerdo a los expertos, que tu bebé nazca calvo o con mucho cabello depende de sus antecedentes familiares: los padres con cabellos gruesos y abundantes tendrán bebés con mucho cabello mientras que los de cabello fino tendrán hijos calvos o con cabellos muy escasos.
Sin embargo, no le prestes mucha atención a la cantidad de cabello que tenga tu pequeño al nacer pues, eventualmente, será reemplazado por el que exhibirá durante toda su niñez.
Sonrisa de ensueño
Si tuvieras los dulces sueños que tiene tu pequeñín, pasarías –como él– las noches derrochando sonrisas.
Curiosamente los bebés generan muecas muy graciosas mientras duermen: algunos especialistas en comportamiento infantil aseguran que estos son movimientos faciales sin motivo pero otros afirman que son muestra de placidez, comodidad y paz.
Su primera sonrisa como tal, te la dará –totalmente despierto– a las seis semanas de nacido aproximadamente. |