–El curso prenatal te ayuda– Sacúdete el miedo al parto
 
 
  
El embarazo y la crianza del bebé ameritan orientación profesional para que se cumpla el desarrollo satisfactorio de los 9 meses más cargados de ilusión, miedos y dudas.

Durante los controles prenatales, muchos futuros padres van informándose sobre todo lo relacionado al embarazo y nacimiento del hijo, apoyados en el conocimiento del obstetra. Por su cuenta, indagan en literatura referente a los aspectos de salud y evolución de la gestación y escuchan consejos de las abuelas. Lo más asertivo, sin embargo, es recurrir a la educación prenatal dictada por un equipo multidisciplinario capaz de actualizar conceptos, eliminar mitos y difundir realidades.

Las dudas hay que resolverlas
Muchas veces durante la consulta prenatal no se conversa acerca de infinidad de aspectos vitales porque en ese espacio de tiempo se otorga mayor importancia al control físico del binomio mamá-bebé y la comunicación destinada a orientar sobre tantas dudas queda en segundo plano, lo cual preocupa a los obstetras.
El beneficio de los cursos prenatales radica en la obtención de respuestas a tantos cuestionamientos directamente de boca de especialistas pediatras, obstetras, ginecólogos, anestesiólogos, enfermeras, educadoras, nutricionistas y consejeras en lactancia, además de incluir a ese personaje con inolvidables vivencias de esa etapa en cuestión, como es la abuela.
Aún sin haber nacido el bebé, es el momento para indagar sobre la conducta correcta de los padres con ese esperado personaje. Inclusive si hay hermanitos, es prudente recibir información sobre el manejo de los celos.
Lo importante de estos cursos, según los especialistas, es crear en los padres conciencia sobre la gestación, la vinculación de ellos con el bebé que está por nacer, su participación activa durante el proceso del parto y la comprensión de la lactancia materna como un proceso que forma parte del ciclo reproductivo y favorecer el vínculo emocional de la tríada madre-padre-bebé de una manera consciente.
Lo importante es aprender ejercicios de gimnasia prenatal, recursos para atenuar el dolor, conceptos sobre salud física y gestación, nutrición durante el embarazo y la lactancia, trabajo de parto normal, intervención médica durante el parto y la cesárea, el posparto, importancia del proceso de la lactancia materna, las características del recién nacido, estimulación temprana, masajes, cuidados e higiene del bebé.
El aprendizaje de estos tópicos incidirá en aquellas madres que manifiestan terror al parto y que, después de la instrucción prenatal, se sienten más tranquilas y en control de la situación.

Tiempo de compartir
Es usual que los futuros padres ignoren, por ejemplo, que la atención obstétrica durante el parto amerita la presencia del anestesiólogo para recibir al bebé. En algunas charlas estos especialistas expondrán conceptos acerca de la anestesia peridural, el control del dolor y el uso de la analgesia postoperatoria (SAPO) incorporando otras especialidades.
La analgesia postoperatoria permite que la madre logre recuperarse rápidamente, especialmente después de una cesárea. Antes de involucrar este avance al acto obstétrico, las madres sometidas a una cesárea no podían movilizarse con comodidad hasta la semana siguiente al parto. Gracias a este paso dado por la ciencia médica, ahora la madre camina con buena postura a escasas horas de la cesárea, cumple con la movilización espontánea beneficiosa para evitar complicaciones y se incorpora a su actividad social.

No hay detalle pequeño
Es posible que la ignorancia sobre este evento central en la vida de los seres humanos preocupe a los futuros padres, por lo tanto no deben omitir preguntas a los especialistas, sobre todo en eventos docentes: ¿Qué hacer con las estrías? ¿Estoy aumentando de peso? ¿Hay alguna dieta para evitar el sobrepeso perjudicial? Estoy cansada en el trabajo y me duele mucho la espalda ¿cuáles son las posturas correctas, e incorrectas? Estas son algunas de las inquietudes que deben ser resueltas.

Lo que tú sientes, él lo siente igual
El aspecto emotivo de la pareja cuando espera un bebé no planificado, puede influir en el pequeño. La futura madre debe aceptar su embarazo con placer, no con resignación. Ha de estar feliz y vivir la experiencia con tranquilidad, transmitiéndole bienestar al bebé.
Aunque mucha gente lo dude, todas las emociones maternas las recibe el pequeño que se desarrolla en su vientre. Un embarazo deseado es una etapa de regocijo: el pequeño sentirá consentimiento de su madre, inclusive desde su entorno interno al ser aceptado metabólica y nutricionalmente, sumado al estado anímico materno.
Para médicos y otros profesionales especializados involucrados en la evolución de la gestación y el parto mismo, es muy importante la presencia del padre durante el lapso de espera del bebé porque se trata de compartir la felicidad y responsabilidad de traer un hijo al mundo. Esto no significa que la madre sin pareja se inhiba de participar en la educación prenatal.

Respiración
Uno de los aspectos centrales de estos cursos es aprender aspectos de la respiración como arma contra el miedo y herramienta para relajarse: el momento de la contracción implica un estado de estrés para el bebé que mejora con la respiración correcta de la madre.
Preparar a la futura mamá para enfrentar el dolor facilita el trabajo de parto. Así podrá tolerar las molestias pensando que la contracción y el dolor son parte del mecanismo que traerá al mundo a su hijo.
Cuando una parturienta no logra eliminar del todo el dolor del parto con ciertas indicaciones, existen opciones como la anestesia y medicamentos indicados para aliviarla.

Papá en la sala de partos
Desde el momento en que el futuro padre se involucra en el embarazo, asume responsabilidades de tipo psicológico, económico y práctico. Es la persona más cercana a la futura madre, es quien se dará cuenta de la evolución del estado físico causante de algunos malestares, además de compartir la emoción de los movimientos del bebé en el vientre y hasta el insomnio de los últimos meses.
La presencia de papá en la sala de partos lo unirá más al binomio mamá-bebé. No sólo presencia el nacimiento de su hijo, sino que colabora con la actividad materna para lograr un parto menos traumático al contar las respiraciones y los momentos para pujar.
Es probable que papá se impresione por la labor desarrollada en ese evento donde él tiene un rol importante, aunque no observará detalles como la episiotomía (corte en la vagina), o la salida de la placenta, pues estará ubicado a la cabecera de la camilla compartiendo con su esposa la emoción de recibir a su hijo.

Terror al momento cumbre
Son muchas las mujeres que se sienten aterrorizadas al ver que se acerca el momento del parto y es justamente el miedo una de las razones por las que éste resulta más doloroso.
Muchos especialistas opinan que hay alumbramientos en los que cobra vida el ciclo miedo- tensión- dolor, es decir que cuanto más miedo tienes, los músculos que interfieren en el parto se ponen más y más rígidos haciendo el proceso del nacimiento menos eficiente y más doloroso.
La clave está en saber controlar el miedo. Uno de los mayores temores –especialmente para las madres primerizas– es no saber a qué se enfrentan por desconocimiento de una experiencia que nunca han vivido. Por eso, los partos posteriores suelen enfrentarse con menos temor, salvo que la primera experiencia haya sido traumática.
La información es una de las mejores armas contra el miedo. Este es uno de los argumentos a favor del curso prenatal en el que, además de los temas ya reseñados, podrás aprender técnicas de relajación que te ayudarán a controlar los nervios.
El miedo al dolor es algo muy complejo que sólo puede entender el que lo sufre. No te dejes influenciar por cuentos de partos terribles y dolorosos. Puede que algunas mujeres los hayan tenido, pero, en realidad, son los menos.

 


 

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